El dúo propiamente dicho comienza con la frase de la soprano "No, non morrai" en 2.45, intentando consolarle, o garantizándole que no va a morir, aunque como se trata de Verdi el final es el que es. La soprano o bien no sabía que estaba cantando Verdi o bien estaba engañando a su marido.
Como estamos en Venezia toca una barcarola en 6.30 y a partir de ahí una cabaletta con un ritmo muy moderado y esperanzador. "Esperanza dolce ancora, non m'abbandona il core" dice el tenor sostenido por una melodía preciosa y compacta. La soprano lo repite.
Lucrezia le suplica al Doge que liberen a Jacopo, le dice que sabe que es inocente y que están cometiendo una injusticia. El Doge dice que no es competente, que no puede hacer nada.
El dúo empieza en 5.00 con el leimotiv de Lucrezia (casi cada vez que aparece en escena se hace sonar).
La estructura es bastante tradicional: un recitativo alla verdiana, y a partir de ahí una melodía tras otra cargadas de expresión. Un dúo con mucha solera.
Y Muti, como siempre, manteniendo la expresión, midiendo las frases al milímetro, acentuando, disminuyendo, acelerando y ritardando.
La cabaletta, qué cabaletta señores, qué placer da escuchar esa melodía tan sencilla, enérgica, demagoga. La demagogia en la música muchas veces puede ser gloriosa. A partir de 12.55.
Ópera equilibrada vocalmente donde las haya, da al barítono y coprotagonista una buena oportunidad para enseñar sus cartas y conmover al público.
El conflicto interno que tiene este señor es doble: es dux de Venezia y debe hacer cumplir la ley, y por tanto condenar a los delincuentes; es padre del prisionero y le duele tener que imponerle la pena. La similitud entre ambas perspectivas radica en que le da pena imponerle la pena.
Verdi otorga al barítono una importancia inusitada en sus óperas, poniendo voz normalmente a padres (Nabucco, Foscari, Rigoletto...) o amantes imposibles (Carlo de Ernani, Conde de Luna de Il Trovatore, Carlo de La Forza...).
1. Leo Nucci, inmortal.
2. Renato Bruson, el estilo verdiano.
3. ¡Plácido Domingo! Algunos algo desactualizados se preguntarán qué pinta Plácido cantando Foscari padre, papel para un barítono auténtico. Pues les informo que este polifacético señor se ha reconvertido en barítono en su eterna madurez, y no lo hace nada mal. Le escuché y vi cantar exactamente lo que aparece en este vídeo.
Como ya anuncié con motivo de Ernani, Verdi estructuró algunas de sus primeras óperas iniciándolas con una cavatina de tenor y seguidamente la de soprano, ambas completas, con su cabaletta y todo.
Foscari es por tanto un ejemplo de ello.
Necesitamos para Lucrezia Contarini una soprano lírico-spinto y de coloratura. No es menester tanta potencia vocal y dramática como Abigaille aunque tampoco puede ser una Lucia di Lammermoor (Donizetti).
Lucrezia sufre porque su marido ha sido encarcelado por la supuesta comisión de un delito (la presunción de inocencia y las garantías del acusado dejaban mucho que desear en la Venezia del siglo XV). Pide clemencia y piedad en el aria, y de repente se cansa de esa actitud suplicante para desahogarse amenazando a los patricios que le han condenado. "Oh patrizi tremate, l'Eterno l'opre vostre dal cielo misura..." "l'ingiusto pagarvi saprà".
La primera vez que la escuché hace años no conseguí entender el sentido de esa maravillosa sucesión de melodías en la cabaletta, pero a la tercera vi la coherencia y cohesión entre las mismas. Menudo arranque puede ser para una soprano. Toda una carrera de obstáculos, una prueba de fuego.
Nuestras candidatas son las siguientes:
1. Katia Ricciarelli, soprano lírica-sipnto de Savona, cantó frecuentemente este arduo papel de Lucrezia. Diría que es uno de sus mejores personajes.
2. Dimitra Theodossiou, con Muti dirigiendo (¿a que se nota?)
3. Tatiana Serjan. Soprano verdiana actual más que interesante. Es una de las "divas" actuales de Muti
1. José Carreras, de quien contamos una grabación redonda de los 70.
2. Carlo Bergonzi, como siempre. Aquí jovencísimo, con 27 años, y se nota que le queda mucho por aprender, siendo ya un tenor prometedor. Fue una de sus primeras incursiones de tenor puesto que empezó como barítono.
3. Nicola Martinucci. Buscando buscando me encontré con este señor que no conocía y cuya voc me ha sorprendido de manera muy positiva. Parece del estilo de Corelli. Menuda escenografía...
I due Foscari, ópera estrenada en el Teatro Argentina de Roma el 3 de noviembre de 1844.
Libretto de Piave, a partir del poema dramático de Lord Byron "The two Foscari" publicado en 1821.
La acción tiene lugar en Venecia en 1457.
Foscari tradicionalmente se ha representado muy poco (17º de las 28 óperas verdianas en las estadísticas de la última década) y su estreno no tuvo tan gran acogida como Ernani, y no digamos Nabucco, aunque tampoco fue un fracaso.
A pesar de ello pienso que es una ópera más que digna, que tuve el gusto de compartir hace poco más de un mes con mi amigo Adrián, casi el único que comenta por aquí. Como informé, esas funciones fueron en Valencia y estuvieron protagonizadas por el eterno Plácido Domingo.
Melódicamente es bastante rica, equilibrada, bien repartida entre los tres protagonistas: Francesco Foscari (octogenario dux de Venezia, barítono); Jacopo Foscari (su hijo, tenor); Lucrezia Contarini (señora de Jacopo, soprano). Cada uno tiene dos arias que les permiten brillar a los cantantes si son de buen nivel, hay magníficos conjuntos y dúos de categoría (soprano-tenor y soprano-barítono).
Si nos fijamos, Verdi estrena Foscari en noviembre del mismo año que Ernani, que fue presentada en marzo.
Esto se debe principalmente al aluvión de peticiones por parte de los teatros italianos a Verdi para que les compusiera nuevas óperas. Éste también necesitaba dinero y por ello trabajó sin descanso desde 1842 hasta 1858. Verdi llama a esta fase "periodo de galeras" aunque tradicionalmente se reduce hasta 1851, fecha en que se estrena Rigoletto . "Desde Nabucco puede decirse que no he tenido una sola hora de tranquilidad. ¡Fueron 16 años de galera!", decía Verdi, quejándose a la Condesa Maffei.
Preludio
Y un queso nuevo: el Venaco.
Es de Córcega y estamos en Venecia, pero como Venaco empieza por "Ven" igual que Venecia, por ese motivo tan sólido y razonable os lo presento hoy.
Queso de oveja, de pasta blanda, con cierto sabor a animal sin ser agradable, al contrario. Tiene forma cuadrada con las puntas redondeadas, con la forma del molde donde se transportaba antiguamente.