Tras una escena y un coro (que no he puesto porque no he encontrado) el terzetto se convierte en quartetto. Es la escena del juicio a Jacopo, y deciden exiliarlo a una isla. En vano pidió piedad, el padre no oyó sus súplicas y no le cree. Veremos qué pasa mañana (es previsible).
Emocionante conjunto verdiano éste.
Foscari padre va a visitar a su hijo sin mostrarse convencido de su liberación y tampoco pone demasiado interés por lo visto. El hijo pide un abrazo a su padre.
Al no haber encontrado la cabaletta de este terzetto debo adjuntar una grabación entera y señalar que se sitúa desde 1.05.50 a 1.07.25.
Vento D'Estate (viento de verano). Estamos en Venezia y este queso es de la provincia de Treviso, región del Véneto. Tiene un característico aroma herbáceo ya que se envejece en barrica de madera enterrada en heno. Cuenta con un sabor muy particular que va cambiando a lo largo del tiempo mientras lo mantienes en la boca, y empieza pareciéndose a la menta. Tiene textura quebradiza y densa y la corteza está recubierta de hilos de heno. Muy divertido este queso.
El dúo propiamente dicho comienza con la frase de la soprano "No, non morrai" en 2.45, intentando consolarle, o garantizándole que no va a morir, aunque como se trata de Verdi el final es el que es. La soprano o bien no sabía que estaba cantando Verdi o bien estaba engañando a su marido.
Como estamos en Venezia toca una barcarola en 6.30 y a partir de ahí una cabaletta con un ritmo muy moderado y esperanzador. "Esperanza dolce ancora, non m'abbandona il core" dice el tenor sostenido por una melodía preciosa y compacta. La soprano lo repite.
Lucrezia le suplica al Doge que liberen a Jacopo, le dice que sabe que es inocente y que están cometiendo una injusticia. El Doge dice que no es competente, que no puede hacer nada.
El dúo empieza en 5.00 con el leimotiv de Lucrezia (casi cada vez que aparece en escena se hace sonar).
La estructura es bastante tradicional: un recitativo alla verdiana, y a partir de ahí una melodía tras otra cargadas de expresión. Un dúo con mucha solera.
Y Muti, como siempre, manteniendo la expresión, midiendo las frases al milímetro, acentuando, disminuyendo, acelerando y ritardando.
La cabaletta, qué cabaletta señores, qué placer da escuchar esa melodía tan sencilla, enérgica, demagoga. La demagogia en la música muchas veces puede ser gloriosa. A partir de 12.55.
Ópera equilibrada vocalmente donde las haya, da al barítono y coprotagonista una buena oportunidad para enseñar sus cartas y conmover al público.
El conflicto interno que tiene este señor es doble: es dux de Venezia y debe hacer cumplir la ley, y por tanto condenar a los delincuentes; es padre del prisionero y le duele tener que imponerle la pena. La similitud entre ambas perspectivas radica en que le da pena imponerle la pena.
Verdi otorga al barítono una importancia inusitada en sus óperas, poniendo voz normalmente a padres (Nabucco, Foscari, Rigoletto...) o amantes imposibles (Carlo de Ernani, Conde de Luna de Il Trovatore, Carlo de La Forza...).
1. Leo Nucci, inmortal.
2. Renato Bruson, el estilo verdiano.
3. ¡Plácido Domingo! Algunos algo desactualizados se preguntarán qué pinta Plácido cantando Foscari padre, papel para un barítono auténtico. Pues les informo que este polifacético señor se ha reconvertido en barítono en su eterna madurez, y no lo hace nada mal. Le escuché y vi cantar exactamente lo que aparece en este vídeo.
Como ya anuncié con motivo de Ernani, Verdi estructuró algunas de sus primeras óperas iniciándolas con una cavatina de tenor y seguidamente la de soprano, ambas completas, con su cabaletta y todo.
Foscari es por tanto un ejemplo de ello.
Necesitamos para Lucrezia Contarini una soprano lírico-spinto y de coloratura. No es menester tanta potencia vocal y dramática como Abigaille aunque tampoco puede ser una Lucia di Lammermoor (Donizetti).
Lucrezia sufre porque su marido ha sido encarcelado por la supuesta comisión de un delito (la presunción de inocencia y las garantías del acusado dejaban mucho que desear en la Venezia del siglo XV). Pide clemencia y piedad en el aria, y de repente se cansa de esa actitud suplicante para desahogarse amenazando a los patricios que le han condenado. "Oh patrizi tremate, l'Eterno l'opre vostre dal cielo misura..." "l'ingiusto pagarvi saprà".
La primera vez que la escuché hace años no conseguí entender el sentido de esa maravillosa sucesión de melodías en la cabaletta, pero a la tercera vi la coherencia y cohesión entre las mismas. Menudo arranque puede ser para una soprano. Toda una carrera de obstáculos, una prueba de fuego.
Nuestras candidatas son las siguientes:
1. Katia Ricciarelli, soprano lírica-sipnto de Savona, cantó frecuentemente este arduo papel de Lucrezia. Diría que es uno de sus mejores personajes.
2. Dimitra Theodossiou, con Muti dirigiendo (¿a que se nota?)
3. Tatiana Serjan. Soprano verdiana actual más que interesante. Es una de las "divas" actuales de Muti