En sus aposentos, Medora se reúne con su amante Corrado, a quien desearíaretener, pues ha tenido funestos presentimientos. Pero Corrado, erre que erre, sigue en su decisión irrevocable de luchar contra los turcos, pese a la tristeza que a ella le supone.
Medora es una soprano lírico-spinto, y aunque salga la primera tras el tenor no nos equivoquemos, que no es la protagonista. Non so le tetre imagine es quizá la única aria más o menos popular de Il corsaro, hacia la cual han mostrado interés grandes sopranos, no así a la ópera completa.
Dos destacables sopranos actuales, ambas italianas y con repertorio a veces coincidente:
Daniela Dessì
Barbara Frittoli.
Dúo Corrado-Medora, tradicional con su cabaletta al final.
Tengo que decir que no me gustan estos cantantes que voy a poner, pero no he encontrado gran cosa por ahí o de sonido espantoso.
Melodrama trágico en 3 actos, con libreto de Francesco Maria Piave sobre el poema The Corsair de Lord Byron.
Fue estrenada en el Teatro Grande de Trieste el 25 de octubre de 1848, con dirección del primer violín Guiseppe Alessandro Scaramelli.
Al ser la 13ª ópera de Verdi puede implicar cierta superstición. No en mi caso porque soy afín al 13 por diversas razones, pero no es lo que suele suceder entre la gente supersticiosa.
Verdi no mostró ningún cariño hacia Il corsaro: tardó apenas dos meses en componerla, si bien en un principio tenía interés en el héroe romántico pirata de Byron. Vendió sus derechos a un empresario editor, para que hiciera lo que deseara con el libretto y con la música.
Se estrenó en Trieste con un silencioso fracaso: sólo se aplaudieron un par de arias, y modestamente.
Fue representada en 3 ó 4 ciudades del norte de Italia como Milán y Turín, y cayó en el olvido.
Personalmente, no creo que sea una mala ópera. Tiene melodías muy atractivas, una orquestación más que digna, aunque claro, si la comparamos con otras creaciones verdianas la consideraríamos como una obra menor.
Tenemos 4 personajes principales entre los que destaca levemente el tenor. Una rareza de esta ópera radica en los papeles femeninos, pues tenemos dos sopranos importantes, algo frecuente en Mozart pero no en Verdi, donde suele haber una soprano rodeada de hombres, o bien otra mezzo además de la soprano como papel conflictivo o de contraste con la soprano.
Empezamos como siempre con el Preludio, dirigido por Renato Palumbo.
Y para ir un poco más rápido con el fin de dédicar más tiempo a las óperas intermedias y finales de Verdi, incluyo la elegante aria y la encendida y vibrante cabaletta del tenor. Como he repetido alguna vez, no sería la primera ópera de Verdi que comienza con aria de tenor (así van ya unas 5 ó 6 de 13).
Corrado es un tenor lírico verdiano estándar. Me remito a lo explicado para Carlo en I Masnadieri, que hoy tengo un poco de prisa.
La acción se sitúa en una isla del mar Egeo y en la ciudad de Corone a principios del siglo XIX.
En la isla que les sirve de refugio, los corsarios (en la ópera anterior bandidos, ahora corsarios, a Verdi le gusta esto del vandalismo) celebran el placer que les aporta una vida desenfrenada y libre, aunque llena de peligros.
Corrado, que se ha hecho corsario por la mala relación que mantiene con sus semejantes, se siente encadenado a un destino sombrío y le está vedado el regreso a una vida feliz y respetable. Corrado expone a los corsarios su decisión de enfrentarse a los musulmanes. (All'armi, all'armi!!)
Carlo se encuentra con Massimiliano, que aún no le ha reconocido.
Aparecen algunos bandidos anunciando que no han podido atrapar a Francesco. Otros tantos traen prisionera a Amalia, que al ver a Carlo se dirige a abrazarlo, lo que éste rechaza con violencia. Carlo es un bandido y le es imposible amarla (¡qué Romántico!). Por eso, no contento con no amarla, la apuñala y se entrega a la justicia. Massimiliano más o menos pide ser tragado por la tierra.
Escuchad la joya de dúo que nos brinda Verdi. Bajo y tenor, padre e hijo.
Y la escena final con la grabación de Bonynge.
Dos grabaciones, creo que las únicas dos de estudio, son las que decididamente recomiendo, parcialmente escuchadas en el blog.
1. Carlo: Carlo Bergonzi
Amalia: Montserrat Caballé
Francesco: Piero Cappuccilli
Massimiliano: Ruggero Raimondi
Dirige Lamberto Gardelli (1974)
Reparto de gloria y más que digna batuta para esta lujosa grabación, prodigio de poesía, voces, técnica, y estilo verdianos. Bergonzi ya tiene los 50 y se nota, aunque lo da todo. Caballé está en pleno apogeo, en su salsa, lo mismo que Cappuccilli. Raimondi no es un bajo que me entusiasme por su voz clara en exceso, si bien su canto es impecable. Gardelli dirige con pulso, nervio, equilibrio y eficacia. Sin "cortes" de cabalettas ni de otro tipo, lo que es un punto enorme a favor.
2. C: Franco Bonisolli
A: Joan Sutherland
F: Matteo Manuguerra
M: Samuel Ramey
Dirige Richard Bonynge (1984)
Otro reparto lleno de titanes operísticos. Bonisolli gana a Bergonzi en voz y potencia, en juventud y arrojo, pero pierde ostensiblemente en poesía, fraseo, legato, técnica, acento, personalidad. Ambos son grandes tenores y no flaquean por sí mismos en ningún campo, aunque yo si tengo que elegir por comparación me decanto por Bergonzi. La Sutherland, madurita y como a Bergonzi se le nota, da también todo lo que tiene, no huye, se arriesga y gana, lo cual tiene más mérito. Grande Dame Joan. Manuguerra es un barítono notable, sólo que le falta algo de brillo y potencia. Ramey es el Massimiliano de referencia. Bonynge traslada I Masnadieri en ocasiones a terrenos más donizettianos (sobre todo en las partes de su señora, la soprano), lo cual es en mi opinión válido. Dirige juntando personalidad con elegancia, y cuidando perfectamente a los cantantes. Tampoco hay cortes y el sonido es excelente.
Francesco ha tenido amenazadoras visiones (me recuerda a Macbeth). Pide consuelo a un pastor (de cura, no de ganadero), que se miega a absolverlo de sus pecados. Francesco es interrumpido en sus oraciones por una multitud que llega al castillo.
Es de noche. Los bandidos reposan en las ruinas de una fortaleza. Carlo piensa en su amada y en que cada vez se aleja más de ella. Quisiera morir pero decide seguir viviendo para soportar las culpas de sus fechorías (si al final va a ser honrado).
Sigilosamente aparece Arminio (chivato de Francesco, hermano menor) con comida para Massimiliano, que no estaba muerto sino oculto y encerrado en las ruinas. Es descubierto por Carlo, y aprovecha la llegada de Massimiliano para huir, ya que Carlo no da crédito por la aparición de su padre. Toda una casualidad de manual que estén allí los bandidos durmiendo en el mismo lugar donde se encerró al padre.
Más leña al fuego. El padre no reconoce a su hijo, y aprovecha para contarle sus desdichas: fue dado por muerto y cuando le llevaron a enterrar se dieron cuenta de que estaba con vida y por ello le recluyeron en esas ruinas, sobreviviendo gracias a Arminio. Después del relato se desmaya.
Carlo clama venganza y convoca a sus bandidos para hacer justicia.
Acto III. Amalia, que se había alejado del castillo, se tropieza con Carlo, al que abraza felizmente. enterado Carlo de los planes de su hermano, está dispuesto a vengarse.
1. Sutherland y Bonisolli. Dame Joan, siempre innovando, canta la bellísima primera parte una octava más arriba y nos regala los agudos con el virtuosismo que de ella esperamos, aunque hemos de tener en cuenta que por entonces rondaba los 55. En cuanto a Bonisolli, tiene una voz grandiosa aunque aquí le cuesta ligar (de legato), lo que le deja algo en evidencia frente a Bergonzi.
Escuchar de 1.14.50 a 1.25.25.
No encuentro la cabaletta cantada por estos dos señores. No puede resultar una mala mezcla si juntamos al mejor tenor con la mejor soprano, una buena batuta, Verdi y un perfecto sonido de estudio. Pues así de genial sale. Lástima que no os pueda pasar el recitativo ni la cabaletta que los cantan igual de bien.
Amalia, al saber que Carlo vive, se siente inmensamente feliz pero le dura poco la alegría porque aparece Francesco, dispuesto a casarse con ella contra su voluntad. Amalia se defiende, como heroína verdiana que es, quitándole la espada y amenazándole con ella.
Situación perfecta para componer un dúo de soprano y barítono, con su cabaletta y todo. Sutherland arriesga como siempre regalándonos agudos de ensueño.
En un bosque cercano a Praga, aparece Carlo que ha liberado a uno de los suyos que estaba a punto de morir en la horca. Los bandidos celebran la heroicidad de su jefe, pero este se encuentra ya cansado de su estilo de vida. Unos compañeros anuncian que el campamento se haya rodeado de soldados, lo que anima a Carlo, que se pone al frente del combate. Suena a Verdi, ¿o no?
Simplemente para que veáis algo escenifcado aunque sea cutre, porque de I Masnadieri apenas hay vídeos en youtube escenificados. http://www.youtube.com/watch?v=F0kg8x3AHZg
Aunque han cortado algo fundamental en esta escena, lo cual es imperdonable: el aria del tenor.