miércoles, 17 de julio de 2013

Il Trovatore (XX). Ballet y discografía

Verdi tuvo que componer obligado unas escenas de ballet para el estreno del Trovador en París, porque todas las óperas allí representadas debían tener parte de ballet, por regla.


Afortunadamente abundantísima es la discografía de Il Trovatore, aunque difícilmente en el mercado discográfico encontremos una versión absolutamente redonda. Si nos ponemos tiquismiquis todas tienen algún defecto, siempre con subjetividad.

1. Azucena: Cossotto; Manrico: Plácido; Leonora: Price; Conte: Milnes. Dirige Mehta, 1970. Estudio. Reparto de gloria, sonido muy limpio, partitura completa con todas las cabalettas repetidas, un prodigio. El único "pero", si es que es un pero, es que Plácido tiene los agudos algo tirantes, y un Bergonzi, también con agudos no desahogados, sería el que redondearía el reparto. No se me entienda mal, Plácido está fantástico, aunque prefiero otros Manricos. La coloratura de la Price tampoco es la mejor. Las ventajas, más de las que os podáis imaginar. De escucha obligada.

2. A: Simionato: M: Corelli; L: Price; Conte: Bastianini. Dirige Karajan, 1962. Directo. El principal problema es el sonido y quizá la dificultad para frasear de Corelli. Price está bastante mejor aquí que en el 70. Por lo demás, el reparto tiene las cualidades ideales, con una dirección incisiva, enérgica, contundente. Genial. Falta la segunda cabaletta de Leonora.

3. A: Cossotto; M: Bergonzi; L: Stella; C: Bastianini. Dirige Serafin, 1963. Estudio. La Stella no tiene una voz bella aunque posee buen estilo verdiano y mediterráneo. Bergonzi manda aquí, sin dejar atrás a la Cossotto y a Bastianini. Ved como los repartos se repiten, ¡porque son los mejores en los 60, la década de óro para la ópera! La partitura no está completa, se cortan algunos compases. Sonido muy bueno.

4. A: Barbieri; M: Bjorling; L: Milanov; C: Warren. Dirige Cellini, 1953. Estudio. Sonido no tan bueno, reparto de primera, dirección correcta. No sabría destacar a ninguno de los 4. Quizá Warren. La tengo menos trillada.

5. A: Horne; M: Pavarotti; L: Sutherland; C: Wixell. Dirige Bonynge, 1975. Estudio. Muy distinta a las anteriores, es otro concepto de Trovatore. Más light, belcantista, descafeinada y elegante, se aleja a lo que uno espera de esta ópera, aunque resulta más que interesante por el reparto (salvo Wixell, fuera de estilo). Partitura estrictamente completa, con agudos prodigiosamente inventados, y con la música de ballet que nunca se toca.

6. A: Urmana; M: Licitra; L: Frittoli; C: Nucci. Dirige Muti, 2001. Directo, pero buen sonido. La grabación más corta nunca escuchada por la velocidad de los tempi, que impresionan. Destaca el reparto femenino, sin dejar de lado a Nucci. Pero el atractivo principal en este caso es la batuta. El tenor, recientemente fallecido, no canta nada mal pero no tiene nada que hacer frente a los 5 anteriores. Partitura completa, como siempre tratándose de Muti.

Hay muchos más y muy buenos. ¡Si queréis más información sólo tenéis que preguntarme!

Il Trovatore (XIX). Muere hasta el apuntador.

Los 4 protagonistas se unen para poner fin a este gran drama. En primer lugar aparece Leonora, recientemente envenenada, y Manrico se alegra en un primer momento. Ella viene directamente a liberarlo pero parece que le ha cogido el gusto al calabozo y no quiere salir, dice que desprecia su vida, y a Leonora que se vaya. Se plantea qué precio ha dado por la libertad y él mismo al verle la cara se responde, que el precio es ella misma. Le dice de todo "infame", aunque se va relajando. A todo esto Azucena al fondo seguía con su cancioncilla añorando los montes vascos. 

Vuelve la tensión. Manrico le pide explicaciones algo más desarrolladas, y ella le contesta que no está el horno para bollos, que va a ser que no, que se va a morir en breve por el veneno. Manrico ya desespera. Se despiden para siempre. Aparece por detrás el que faltaba, el Conde, que va a matar a Manrico incumpliendo su promesa. Lo mata, y la gitana que parecía que no se estaba enterando de nada sale enloquecida gritando al Conde que era su hermano, y que se ha vengado porque si no lo quemó en la hoguera, lo ha matado su propio hermano. Chan chan chan chan, chachán, chachán. (Sobre todo ahora en verano, que Torrevieja está bien llena)

¿No cuida Verdi la relación entre texto y música? ¿No tiene cada melodía su sentido? ¿No es Trovatore una de las óperas más exigentes? Y añado, ¿acaso no es la de melodías más bellas?




Que quede claro que tanto el tenor y el barítono no son de mis predilectos y que lo pongo porque tiene subtítulos en inglés, porque la escena se entiende, por el  reparto femenino y porque vi esa producción allí en NY. 





Con uno de mis repartos ideales: Bergonzi, Price, Cossotto, Cappuccilli, año 69. Lástima que no fuera grabada en estudio...Escuchar a partir de 2.00.00.

lunes, 15 de julio de 2013

Il Trovatore (XVIII). Azucena está a dos velas en el calabozo. ¡Cantagrullas!





















































En el calabozo donde se encuentran Azucena y Manrico, éste intenta consolarla para
que sufra lo menos posible. Dice que no puede dormir. Podría contar ovejitas, o directamente
tomarse un orfidal si la situación es extrema.




Zajic y Pavarotti.


http://www.youtube.com/watch?v=RwYP2r3Oi2c


Cossotto y Bergonzi, absolutos. Esta melodía la empleará Verdi para el final, que mañana escucharemos



Queso que acabo de comprar esta tarde: Cantagrullas Peral, de Valladolid. Cremoso, pasta blanda, sin el dulzor del Peñablanca, algo más amargo. Un espectáculo.




Escena Segunda

(Obscuro calabozo. A un lado hay
una ventana con barrotes. Puerta 
en el fondo. Un mortecino farol 
cuelga del techo. Azucena está 
echada sobre una manta. Manrique 
se sienta junto a ella)

MANRIQUE
Madre... ¿no duermes?

AZUCENA
Varias veces le he llamado
pero el sueño huye de mis ojos...
Rezo.

MANRIQUE
¿El aire frío 
te molesta quizá?

AZUCENA
No; de esta tumba de vivos 
sólo huir quisiera.
¡Siento que me ahogo!

MANRIQUE 
¡Huir!  

AZUCENA 
No te entristezcas;
quemarme no podrán los crueles.

MANRIQUE
¿Por qué dices eso?

AZUCENA
Mira... Su huella terrible,
ha estampado ya en mi frente
el dedo de la muerte.

MANRIQUE
¡Por favor!

AZUCENA
Encontrarán un cadáver mudo,
helado... más bien un esqueleto.

MANRIQUE
¡Por Dios, calla!

AZUCENA
¿No oyes?... gente se acerca...
Los verdugos son... 
quieren a la hoguera llevarme...
¡Defiende a tu madre!

MANRIQUE
Quienquiera que sea,
te lo aseguro, aquí no viene.

AZUCENA
¡La hoguera!
¡Palabra horrenda!

MANRIQUE
¡Oh madre!... Oh madre!

AZUCENA
Un día turba feroz a tu abuela 
llevó a la hoguera... 
Mira las terribles llamas 
¡La tocan ya! 
¡Ya le arde el cabello!
Y al cielo envía chispas.
Observa sus pupilas.
¡Fuera de las órbitas están! 
¡Ay! ¿Quién me libra 
de espectáculo tan horrible?

(Cae en brazos de Manrique)

MANRIQUE
Si me amas, 
si la voz de tu hijo
poder tiene sobre tu corazón,
detén los terrores del alma
olvido busca en el sueño 
y descansa en paz.

AZUCENA
Sí, el cansancio me oprime,
oh hijo...
Al sueño yo me entregaré...
Pero si de la hoguera arder ves
la horrenda llama, 
despiértame.

MANRIQUE
Reposa, oh madre. Dios conceda
la ausencia de tristes imágenes 
a tu sueño.

AZUCENA 
(Entre sueños)
A nuestros montes... volveremos...
La antigua paz... allí gozaremos...
Tu cantarás acompañado de tu laúd.
Con sueño plácido... yo dormiré.

MANRIQUE
Reposa, oh madre; 
yo devoto y mudo
el corazón al cielo volver.

Il trovatore (XVII). Vivirá, pero Leonora se envenena.

A Leonora aún le queda un pelín, el violento dúo con el Conte, que está bastante descansado. 

Leonora, con el fin de salvar a Manrico, le hace al Conte una proposición: si lo salva se casará con ella. 
Claro, que Leonora lo tenía todo pensado: envenenarse con los polvos que llevaba dentro de su anillo. ¡Esto es Romántico de verdad! 

Acepta dando pie a la cabaletta "Vivrà, contende il giubilo" que se las trae por la coloratura que se le exige a la soprano, normalmente spinto o tirando a dramática.

Bastianini y Price, con Karajan a la batuta.

Aquí con Milnes en la cabaletta, en estudio, donde se aprecia mejor.




                                                                                                   CONTE
Oísteis? Cuando alboree
la cuchilla al hijo, 
a la madre la hoguera.

(Los secuaces  entran en la torre)

Abuso tal vez del pleno poder 
que me ha concedido el rey. 
¡A tal extremo me ha llevado
una mujer para mí funesta!... 
¿Dónde estará ahora?
Cuando tomamos Castellar, 
de ella noticia no tuve, 
y fueron vanas cuantas 
búsquedas ordené
¡Ah! ¿Dónde estás, cruel?

LEONOR 
(adelantándose)
Delante de ti.

CONDE
¡Qué voz!... ¡Cómo!...¿Tu, Leonor?

LEONOR
Ya lo ves.

CONDE
¿A qué has venido?

LEONOR
Él esta próximo a su hora postrera,
¿y me lo preguntas?

CONDE
¿Entonces aun te atreves...?

LEONOR
¡Ah, sí, para él piedad te pido!

CONDE
¡Tu deliras!
¿Yo de mi rival sentir piedad?

LEONOR
El clemente Dios te la inspire.

CONDE 
Mi Dios es la venganza... ¡Vete!

LEONOR 
(se arroja a  sus pies)
Mira, con amargas lágrimas
baño tus pies.
¿No te basta mi llanto? 
Mátame; y mi sangre podrás beber...
Pisotear mi cadáver,
pero salva al Trovador.

CONDE 
¡Ah! del indigno quisiera
hacer peor la suerte;
entre mil atroces espasmos
darle cien muertes...
Cuando más le amas, 
más terrible llamea mi furor. 

(Quiere marcharse pero Leonor se
lo impide)

LEONOR 
¡Conde!

CONDE
¿No callas?

LEONOR
¡Gracia!

CONDE 
Precio no tienes alguno 
para obtenerla... ¡Apártate!

LEONOR 
Uno hay... solo uno...
y yo te lo ofrezco.

CONDE 
¡Explícate! ¿Cuál es el precio? ¡Di!

LEONOR 
¡Yo misma!

CONDE 
¡Cielos!... ¿Dices que....?

LEONOR
Y cumplir sabré mi promesa.

CONDE
¿Estoy soñando?

LEONOR
Ábreme un camino entre esos muros...
Que yo le vea... 
que la víctima huya... y soy tuya.

CONDE
Júralo.

LEONOR
Lo juro por Dios 
que el alma toda me ve.

CONDE
¡Abrid! 

(A la entrada de la torre sale un
carcelero. Mientras el Conde habla
con él, Leonor bebe el veneno que
lleva en el anillo)

LEONOR 
Me tendrá; 
pero fría, exánime esposa

CONDE 
(a Leonor)
Él vivirá

LEONOR 
Vivirá... el júbilo enmudece
mi lengua, oh Señor...
Pero con sus latidos
gracias te da el corazón.
Ahora mi fin impávida
llena de gozo espero...
Decirlo podrá muriendo:
¡Te he salvado con mi vida!

CONDE 
¿Entre ti qué hablas?... 
¡Ah! repítemelo.
Repítemelo una vez más
o me parecerá un sueño.
Cuanto escuché hasta ahora...
Tú mía... tú mía... repítemelo;
El desconfiado corazón se serena
¡ah! que yo lo creo apenas
oyéndolo de ti.

LEONOR 
Vamos.

CONDE 
Lo juraste... no lo olvides.

LEONOR 
Y sagrado es mi juramento.

Il Trovatore (XVI). Miserere. Dúo en la cárcel. Cabaletta


Leonora ha ido en busca de Manrico, que se encuentra preso en una torre del castillo. A la inversa respecto de lo que sucedía en el Acto I, es Leonora la que está abajo y Manrico arriba, pero obviamente la situación es muy distinta, y no me refiero sólo a la física.

Es un dúo donde el coro es casi un tercer cantante, y Leonora canta más que Manrico, que se tiene que escuchar detrás del teatro, como en el Acto I. 

Lo escuché por vez primera en la película de los Marx, Una noche en la ópera, cuando después de una serie de disparates consiguen que cante "su" tenor.

Price y Corelli. El crescendo final de Karajan es genialmente ensordecedor.

Callas y Di Stefano. El tenor no me gusta, de hecho es la primera vez que entra en mi blog, pero la grabación me trae recuerdos.

La Caballé, con dos agudos finales de vértigo


Y la cabaletta, que muchas sopranos cortan, pero que es una maravilla.


Aquí quien manda es la Sutherland.

domingo, 14 de julio de 2013

Il Trovatore (XV). La hora de Leonora.

Acto IV

Hasta el momento, si nos fijamos, Il Trovatore está descompensada. La soprano apenas ha cantado un aria, un terzetto y el final del Acto II. Ahora casi todo es para ella: unos 25 minutos cantando en escena. Ora sola, ora a dúo. Para mí uno de los actos más bellos de toda la historia de la ópera, con un final terrorífico. 

Estructura tradicional de nuevo con recitativo y un cantabile delicioso (mi aria favorita de soprano verdiana), con una cabaletta al final, pero atención, ¡interrumpidas por un dúo con el tenor!

Sin más comentarios, observad vosotros mismos la dificultad y belleza venida del cielo de esta aria.

Mis Leonoras son las que siguen:


1. Montse. ¡Así se canta! Para reverenciarla enternamente.


2. Leontyne Price, que no hace unos trinos perfectos pero es la voz e interpretación ideal para este papel.

3. Renata Tebaldi


4. Maria Callas


5. Zinka Milanov


6. Dame Joan Sutherland, ya madurita aunque siempre elegante.


7. Aprile Millo. De 3.00 a 7.15



8. Barbara Frittoli


Y hay más...

Il Trovatore (XIV). Di quella pira. Do, y algún Si

Manrico y Leonora se casan en un minuto (no sé si tendrá el récord de la celebración matrimonial más breve), cuando aparece Ruiz con malas noticias: van a quemar a Azucena. Manrico se vuelve loco, saca su espada y se pone a cantar a lo bestia.

Dice el refrán (no tiene por qué ser cierto) que detrás de un gran hombre hay una gran mujer. Podría decirse que detrás de una gran aria hay una gran cabaletta, que tampoco tiene por qué ser cierto. Prefiero en este caso el Ah si ben mio, aunque admito que una Pira con un Do bien dado es un placer.

He buscado todas en la tonalidad que está escrita, en Do, porque muchos hacen trampitas bajándola al Si o incluso al Si bemol, porque es más fácil y mucha gente no se da cuenta. PAra que comparéis que la diferencia es clara, al final adjunto una en Si

Pavarotti y Marton casándose.


La Pira de Pavarotti, con un Do que dura unos 14 segundos. Ole y ole!

Pavarotti en Si.

2. Corelli. El tempo es demasiado rápido, se nota que no está cómodo. Ahora, el Do es alucinante.


Bjorling. Hace algo diferente al final, pero da el Do.



Bonisolli, rodeado de fuego, quizá dé el Do para que le oigan los bomberos.

Del Monaco



Carreras


Bergonzi. Aquí pierde. Un Do sin brillo y poca fuerza. Eso sí, hay que reconocerle el mérito de cantar enla tonalidad correcta, algo que la mayoría (incluso el resto de los tenores que aquí adjunto) no hace.


Alagna.