lunes, 5 de agosto de 2013

La Traviata (XVIII). Se apagó.

Y muere, al menos acompañada de Alfredo y Germont padre. Es alucinante que justo antes de caer percibe (o cree percibir) un renacimiento, un momento de fuerza y de recuperación, que hace a la muerte más desgarradora. Verdi sin duda es el padre del drama romántico, y también del verista, al anunciar La Bohéme y tantas óperas de esta corriente finisecular. La primera vez que vi Traviata lloré, con el DVD de la Netrebko que a continuación os muestro, junto con otras grandes Traviatas.

Callas

Netrebko

                                                                        Gheorghiu

domingo, 4 de agosto de 2013

La Traviata (XVII). El que faltaba... ¡Camembert!

Más vale tarde que nunca, eso es lo que pensó Alfredo, que acudió volando para interesarse por Violetta, ya moribunda y desolada. Intenta darle ánimos, que dejarán París para irse lejos, desaparecer de las gentes, a algún lugar donde no los conozcan. Ella, llena de rabia, se queja de que vaya a morir tan joven y que en ese tiempo haya sufrido tanto.

Mientras que en otras partes de Traviata Verdi se abre caminos, aquí el gran dúo tenor-soprano cuenta con una estructura tradicional: cantabile, tempo di mezzo, cabaletta, y sirviendo la estructura al drama y no al revés, porque Verdi refleja precisamente con la música la situación de Violetta en cada momento. Sólo necesitamos además una buena soprano para hacer justicia al papel.


Kraus y Callas

Bergonzi y Caballé


Villazón y Netrebko (subtítulos)

Bergonzi y Sutherland.




http://www.mundoquesos.com/2008/06/camembert.html

El queso de hoy va dedicado a mi amigo (pero no seguidor del blog) Javier, que me pidió que publicara un post con el Camembert. El caso de Javi es especial, porque de normal come quesitos, utilizándolos en el plato más inesperado aunque sea con calzador, y para descansar echa mano del Camembert del Mercadona. El queso normando está bueno, y te entiendo porque también soy jurista, pero hay vida más allá! Felicidades Javi.


sábado, 3 de agosto de 2013

La Traviata (XVI). Addio del passato, bei sogni ridenti (II).

Sopranos de los 80 en adelante.

Carnal, seductora, frágil, mortecina, firme, contradictoria, todo lo reúne Anita Netrebko en esta sublime interpretación del aria del Acto III.


La carrera de Gheorghiou, al igual que la de Netrebko, queda marcada por Traviata, y con razón

Fleming, siempre señora y glamourosa, salvo la lectura de la carta donde comete algún exceso.

Rancatore, que hasta hace nada ha tenido un gran éxito en Madrid con este para ella nuevo papel.



Devia, con 60 años, está de lujo.


Y un toque español.

La Traviata (XV). Addio del passato, bei sogni ridenti.

Una de las arias para soprano más logradas es la que hoy os traigo: Addio del passato. Comienza a modo de recitativo con la lectura de la carta que Giorgio Germont le envía (explicada en el siguiente comentario), lo que nos recuerda por ejemplo a Lady Macbeth, pero sólo por la lectura de la carta, ojo, que la Macbeth es el demonio con cuerpo. 

El acompañamiento orquestal es mínimo, un oboe, algo de apoyo por las cuerdas y poco más, muy leve porque se trata de un aria muy íntima, desoladora. 

En esta entrada van las sopranos de otros tiempos (con la salvedad del primer vídeo, que no es el aria), y en el siguiente las más cercanas, incluso algunas actuales.



Escuchar desde 3.55.



Maria Callas y Violetta Valéry son la misma persona. Cada frase, cada nota, perfectamente calculada, con un alma más allá de lo teatral y lo musical. Probablemente Verdi desde el cielo dirá "Esto es así, así es como yo lo quise". ¿No parece que compusiera Traviata pensando en ella?

Muchos argumentarán que la Caballé sólo pretende cantar bonito y que se olvida de la interpretación. Pues yo no lo creo en parte. Algo de alma tiene, pues por color vocal puede ser perfectamente una de las grandes Violettas. Si bien la Callas en el tema expresivo es imbatible, la Caballé enfoca esa interpretación de otra manera, modulando, acentuando las frases precisas, recreándose en sus tiernos pianissimi. Para el día a día me quedo con Caballé antes que con Callas.



La australiana interpreta también a su manera, con su voz y su técnica. La dicción es borrosa y molesta pero su timbre vulnerable, si dejamos de mirar la pantalla, nos refleja brillantemente la enfermedad de Violetta.


Scotto, que da lecciones de escena, como gran artista que ha sido (ya no canta). Muti vigila.




Por personalidad y por el dominio de la Callas (aquí), a la Tebaldi no se la asociaba con Violetta, una cortesana desgraciada por su amor a Alfredo. Pero cómo canta! Al final exagera un poco y no queda muy bien, pero la labor global es de quilates.

La Traviata (XIV). Preludio del Acto III. La luz se apaga.

La enfermedad, el dolor, la angustia y la soledad de Violetta se reflejan a la perfección, como ninguno otro lo habría hecho, en este Preludio del Acto III, que comienza de manera parecida al del I pero en lugar de ir al tono mayor del "Amami Alfredo" con el pum pum de los metales, tiende más al menor, o a un mayor que puede llamar a una esperanza frustrada, un quiero y no puedo, de Violetta, cuya luz se va apagando.


Solti

                                       Toscanini, que a pesar de su apellido dirigió mucho Tosca

                                                                            Karajan

miércoles, 31 de julio de 2013

La Traviata (XIII). Germont padre se avergüenza de Alfredo. Gran final de acto.

Oh casualidad casualidad, aparece Giorgio Germont que lo estaba contemplando todo entre el público. ¿Qué pintaba Germont en la fiesta si no estaba invitado, además de algún cuadro? Se avergüenza de su hijo, del que dice que no lo ve, que ese no es su hijo, no es su Alfredo. Violetta pide que algún día se dé cuenta de su enorme sacrificio. 

Comienza cantando secamente el padre, para continuar con tristeza aunque en tono mayor, a lo que le sigue Alfredo arrepintiéndose con frases cortantes e incisivas. Violetta, pobre desdichada, dulcifica y pone en marcha el conjunto de este grandioso final de Acto II, en compás ternario, con frases largas y crecientes. Glorioso (en la segunda versión, claro).



Quede bien claro que Hampson me parece un mal cantante, y si pongo esta producción es por el buen hacer de la Netrebko y los subtítulos.


Sin embargo mi Traviata es ésta, con Milnes, Caballé y Bergonzi, a años luz de la anterior.

martes, 30 de julio de 2013

La Traviata (XII). Alfredo se desahoga. ¡Maroilles!

Alfredo juega a las cartas (aquí parece la ruleta por el reloj dando vueltas) con un grupo de invitados, mientras ve entrar a Violetta, como esperaba, acompañada del Barón Duphol, que también se une al juego para retar a Alfredo, pero éste gana todas las partidas. 

La cena está lista y tienen que posponer el juego. Violetta y Alfredo se quedan a solas, lo cual es aprovechado por ella para insistirle que la deje, que será mejor para todos. Él se enfurece, aún más si cabe cuando ella le comenta, falsamente, que ama al Barón, y aquí arde Troya: Alfredo llama a los invitados para que se enteren de la infidelidad de Violetta, para dejarla en ridículo (aunque seguían todos en París). No le pega pero sí le lanza billetes a la cara, generando el rechazo absoluto del resto de invitados.








Para esta violenta situación se necesita un queso con potencia, y ya que estamos en Francia os propongo el Maroilles, conocido como "viejo canalla". Corteza lavada amargo y áspero, con fuerza.