jueves, 29 de agosto de 2013

Simon Boccanegra (V). Amelia amanece con el mar. Sopranos.

Acto I

25 años después, en el Palacio Grimaldi a las afueras de Génova, junto al mar y al amanecer, Amelia espera con serenidad a su amado, el noble y apuesto Gabriele Adorno.

En este preludio de acto Verdi retrata el mar de una manera prodigiosa. La seneridad de las olas, el murmullo de la brisa, el ascenso del Sol incluso, son fácilmente identificables en este fragmento. No era frecuente esta técnica en Verdi, si bien cuando la ocasión lo requería no esquivaba el realismo.

Amelia comienza a cantar el aria directamente, sin recitativo de ninguna clase, con la voz en frío. Menos mal que no requiere empujes y fuerza que hagan sufrir las cuerdas vocales al estilo de una Odabella o Abigaille, sino un estilo más lírico y sereno, perfectamente integrado en la pacífica atmósfera de una mañana soleada y fresca con el mar de fondo. La tensión aún está por llegar.

Buena parte del público respirará aliviado, se llenará de regocijo, cuando escuche esta bellísima aria, pues tras el tenebroso y áspero Prólogo necesitan aire fresco, melodía dulce, voz femenina, y Verdi sabe como nadie lograr un equilibrio total en sus óperas.



Mirella Freni es una delas Amelia de referencia por el timbre, las cualidades líricas y mediterráneas de su voz y el equilibrio y propiedad en el fraseo. Siempre está en su sitio la Freni.

De 28.15 a 35.15

Aquí la Freni con mejor sonido. ¡Lo que hace la calidad de la grabación! http://www.youtube.com/watch?v=6UNhCrCloYk

Victoria de los Ángeles, pues eso, como los Ángeles.



En el Metropolitan allá por 1995 se ejecutó esta magnífica producción, de las que ahora no diseñan o reponen tanto "porque están pasadas de moda", con un reparto de mucha categoría. La soprano es la neozelandesa Kiri Te Kanawa, bella y elegantísima, algo más ligera que la Freni.


La Ricciarelli, contemporánea de la Freni, atrapaba con su voz luminosa, rica e italiana, que a pesar de algún agudo tirante se mantiene segura en el centro.


Actualmente, Simón Boccanegra está viviendo con Plácido Domingo un protagonismo inusitado, ya que el tenor/barítono septuagenario e incombustible la está llevando por todos los escenarios desde hace 4 años (tuve el placer de verlo en Madrid en 2010). Anja Harteros le ha acompañado en más de una ocasión con su voz algo más dramática que las anteriores, imponente y sólida, que mejorará en los actos posteriores.


miércoles, 28 de agosto de 2013

Simon Boccanegra (IV). El dolor y el júbilo de Simón.

Simón y Fiesco se encuentran en la plaza, a lo que el primero aprovecha para pedirle perdón por las ofesnsas que le dirigió, pero Fiesco le perdonará solamente si le entrega a su nieta. Simón no puede hacerlo porque desde hace ya tiempo se encuentra en paradero desconocido, como se dice ahora.

Simón se dispone a entrar en el palacio de Fiesco, una vez éste se ha ido, para ver a su amada María, y lo que ve es el cadáver. 

Casualmente al regresar a la plaza se aproximaba una muchedumbre que lo aclamaba como nuevo dux, en el momento en que sentía un profundo dolor por la muerte de María.

Con un breve dúo-diálogo en el que no hay estructuras que se repitan, uniendo perfectamente música y texto, Verdi configura esta escena que acaba con una melodía más animada y popular, pues es el pueblo el que la canta lleno de júbilo.


De 17.30 a 27.30

martes, 27 de agosto de 2013

Simon Boccanegra (III). Fiesco lamenta la muerte de su hija. Aria.

Aparece Fiesco, ya la plaza despejada, desesperado y sumido en profundo dolor, pues acaba de morir María, su única hija.

Fiesco es un bajo profundo, que debe lucir graves serenos y seguros. Por su carácter misterioso, es clave en el diseño de la oscura atmósfera de la ópera.

El aria de Fiesco es quizá uno de los fragmentos más "conocidos" del Boccanegra, y manifiesta el llanto del bajo ante la muerte de su hija. Naturalmente no hay cabaletta porque no tiene que vengar a nadie la muerte. Es acompañado por un sereno coro de fondo.

Desde 11.20 a 17.30. Vamos a seguir este DVD, pues se considera el más redondo entre todos los grabados y además está subtitulado al español. El reparto lo encabezan Piero Cappuccilli, Mirella freni, Nicolai ghiaurov y Veriano Lucchetti, dirigidos por Claudio Abbado en las gloriosas funciones de La Scala allá por 1978. Aquí, por tanto, disfrutamos de Ghiaurov.

Boris Christoff


Samuel Ramey.


Simon Boccanegra (II). Los plebeyos conspiran contra Fiesco.

El Prólogo se desarrolla en 1339, a diferencia de los Actos, en 1364. Toda la acción transcurre en Génova.

Frente al palacio del noble Fiesco se reúnen bajo el liderazgo de Paolo Albiani y Pietro los seguidores del partido popular (para más información http://www.youtube.com/watch?v=Y7vYSfWExeo), que son los plebeyos, quienes intentan hacer valer su influencia para buscar la elección de Simon Boccanegra, ex corsario, como nuevo dux de Génova.

Llega Simón, que autoriza el proyecto para así poder arrancar a María de su cautiverio, hija de Fiesco, de la que está enamorado, que ha sido encerrada en el palacio por su padre para evitar su relación con Simón. María y Simón tuvieron una hija, también María, que quedó en poder de Simón.

Los colores son bien oscuros para reflejar el mar y la noche, la penumbra en esa plaza genovesa donde conspiran los plebeyos. 

Hasta 11.20

21ª. Simon Boccanegra (1857/1881). El mar de Génova. ¡Pont L'Eveque!

Simon Boccanegra es un Melodrama en un Prólogo y tres Actos con libretto de Francesco Maria Piave y algunas aportaciones de Giuseppe Montanelli, basado en el drama del mismo nombre escrito por Antonio García Gutiérrez (el mismo autor de El Trovador).

Se estrenó sin mucho éxito en el Teatro La Fenice de Venezia el 12 de marzo de 1857, lo que incitó a Verdi a reformarla junto con Arrigo Boito. La nueva es la que hoy se representa, y fue estrenada en La Scala el 24 de marzo de 1881.

La fría acogida del público se debió a varios factores:

- la escasez de arias o dúos cerrados, con pocas melodías que atrapen a la primera,
- la complejidad del argumento, más en la primera versión,
- el predominio de las voces masculinas: dos bajos y un barítono que llevan la acción, frente a un tenor y una soprano.
- el protagonismo de la trama política y por tanto la posición residual del tema amoroso, entre otros.

Estos elementos nos indican que para tener una relación disfrutable con Simon Boccanegra es necesaria la paciencia y efectuar varias escuchas con detenimiento. Por tanto, el impacto que puede producir Simon es bien distinto al que nos suscitaba cualquiera de las óperas de la Trilogía Popular (Rigoletto, Trovador, Traviata), un amor (u odio) a primera vista, en el que se puede profundizar, y mucho, pero sus melodías son nítidas, pegadizas, absorbentes. Aquí también las hay, aunque más "difusas" y fluidas, como iremos viendo.

El mar se encuentra muy presente en la ópera, y es que estamos en Génova. Verdi dibuja como nadie las olas y la brisa marina, introduciendo el Prólogo y el Acto I.

Simon Boccanegra, como personaje, se sitúa en la ya amplia categoría de padres barítonos verdianos, si bien éste mantiene una relación con su hija incondicional pero de una ternura y empatía mayor que la de Rigoletto con Gilda, por ejemplo.
Es un personaje real, que fue Dux de Génova entre 1339 y 1344, cuando dimitió por presiones de la aristocracia, regresando al poder en 1356 hasta 1364, siendo envenenado por sus rivales. Se considera un humanista con visión de Estado, generoso pero implacable con sus enemigos.

Como no hay obertura y casi ni preludio (muy breve), me parece interesante escuchar la introducción instrumental del Prólogo con Muti al piano, que pone de relieve las enormes diferencias entre la primera versión y la segunda. Empieza con la última.






Queso de forma cuadrada, con aroma áspero y fuerte, se elabora en Normandía, por tanto algo marinero aunque no italiano como el Boccanegra.
http://www.mundoquesos.com/2008/06/pont-lvque.html

sábado, 24 de agosto de 2013

I Vespri Siciliani (XVII). Discografía recomendada.

Apenas contamos con grabaciones de estudio, tan sólo una en su versión italiana. Tampoco hay tanto como se debiera en cuanto a directos, y buena parte de los grandes tenores, sopranos, barítonos y bajos verdianos no han grabado esta ópera. No se entiende, pues resulta como mínimo una obra notable, con destacadas escenas de lucimiento.

1. James Levine; Plácido Domingo, Martina Arroyo, Sherrill Milnes, Nicolai Ghiaurov. Estudio. 1973. Una de las primeras grabaciones de un Levine con apenas 30 años que empieza con una energía y brillo más que prometedores. Se ve rodeado por un reparto estelar en su mejor momento, con estilo verdiano de raza. Buen sonido. Es considerada por muchos la "grabación oficial".

2. Riccardo Muti; Chris Merritt, Cheryl Studer, Giorgio Zancanaro, Ferruccio Furlanetto. Directo 1989. Más reflexivo y maduro que Levine, detallista al mismo tiempo que poderoso, Muti da lecciones de dirección verdiana y de acompañamiento de los cantantes, que sin encontrarse al nivel de la grabación anterior consiguen sacar lo mejor de ellos mismos, brillando bajo el mando de Muti.
Es el DVD de La Scala que he ido adjuntando.

Soy consciente de que existen más pero no tengo el gusto por el momento, y no voy a comentar algo que no he escuchado como es natural.

En DVD, también recomiendo el complicado de encontrar de Riccardo Chailly en Bolonia, con Susan Dunn, Veriano Luchetti, Leo Nucci y Bonaldo Giaiotti, de 1986, del cual algún fragmento hemos escuchado.

viernes, 23 de agosto de 2013

I Vespri Siciliani (XVI). Al fin y a la postre, Elena no quiere.

Arrigo y Elena se dicen cosas bonicas ("cuquis", que diría Carlos), hasta que al marcharse Arrigo entra Procida para decirle a la novia que las campanas que anuncien su boda serán la señal para culminar la rebelión siciliana. Ella se encuentra en un auténtico dilema: quiere detener la conspiración pero tampoco va a delatar a su amigo. Después de pensar un segundo, antepone la memoria de su hermano al matrimonio, dejando a Arrigo estupefacto, y comenzando la matanza contra los franceses.

Tenemos un breve dúo muy cantarín que normalmente se omite por el Re agudo exigido al tenor, y a continuación otro conjunto, en este caso terceto, con Arrigo, Elena y Procida, en el que el tenor explota contra ella, como es lógico, antes del desenlace con todos en escena. Una maravilla verdiana, señores.



Desde 3.09.40 hasta el final. Merritt, Studer y Furlanetto, dirige Muti.


Domingo y Arroyo en el duettino


Bonisolli y sus aclamados agudos.

El terceto, con Cerquetti, Tagliabue y Christoff