lunes, 23 de septiembre de 2013

Un Ballo in Maschera (XII). Renato se pone nostálgico. Aria

Renato acusa de traición, y es normal, a Riccardo, que ha fingido ser su amigo y al mismo tiempo tener cierto romance con su mujer. Recuerda con nostalgia el amor y las delicias ahora perdidas y que nunca volverán (tono mayor con las flautas). Romanticismo.

Bruson cantando como se debe cantar.




De 1.30.50 a 1.37.00. Nucci



Cappuccilli

Warren

jueves, 19 de septiembre de 2013

Un Ballo in Maschera (XI). Amelia quiere ver a su hijo antes de morir. Aria.

Acto III
En casa del matrimonio infeliz, bien descrita en la escena del Met (maravillosa en su conjunto, por cierto), Renato se muestra decidido a matar a Amelia para limpiar su honor, y ella admite su culpa y que merecerá morir pero no sin antes ver a su único hijo.

Amelia es una mujer de drama, a la pobre siempre le pasa algo. Esta aria es algo más íntima que la anterior pero igualmente llena de terror y desesperación, siempre en tono menor. Preciosa.

De 1.23.21 a 1.30.20. Aprile Millo y Leo Nucci en el Met.

Montse, que se luce más en esta que en la del Acto II.


Martina Arroyo



Sondra Radvanovsky

Un Ballo in Maschera (X). Renato los pilla en pleno apogeo.

Mientras Amelia y Riccardo estaban en eso de que se irradiaran de amor y que no se hiciese de día, llega el que faltaba: Renato. La mujer, su mujer, se tapa con el velo que lleva y se aparta un poco, a ver si hubiera forma de escapar. Renato ha ido a avisar al rey de que van a matarlo, que huya antes de que sea demasiado tarde con la capa del propio Renato para cubrirse. Riccardo exige a Renato que acompañe a la señora a la ciudad sin dirigirle la palabra ni levantarle el velo, como a las sociedades en Derecho Mercantil. 

Llegan los conspiradores creyendo que tienen a la presa a punto, pero su decepción se manifiesta cuando ven a Renato, y no se quedan satisfechos, pues también desean conocer la identidad de la mujer. Le entra un ataque de furia a Amelia, se despista y se quita el velo. Ved la reacción de Renato y las risitas de los conspiradores al comprobar que Amelia estaba siendo infiel a Renato y ellos han presenciado la escena. Humorismo verdiano poco habitual y sorprendentemente bien integrado.

La estructura es al inicio un terceto con Riccardo, Renato y Amelia, seguido de la escena o cuarteto con coro, quitado Riccardo y sumados los principales conspiradores: Samuel y Tom.


De 1.10.25 a 1.22.20

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Un Ballo in Maschera (IX). ¡¡Más dúos!!

Aaaastro di queste tenebre a lui consacro il core...Irradiami d'amor e più non sorga non sorga il dì...


Bergonzi en su salsa, seduciendo con su fraseo. Verdi no se canta de otra manera. Nilsson nos brinda una voz de primera, pero ajena a la italianità que pide Amelia. El vídeo corta la primera parte.



Cambio de pareja. Aquí Montse con Plácido, con medio tono más alto. (¿Por qué, si los agudos a Plácido no se le dan?).




Pavarotti con Millo, ¡vibrantes!


Di Stefano canta mal, eso no es complicado de deducir tras haber escuchado a Bergonzi, Pavarotti o Domingo, pero la Callas reúne todos los elementos de Amelia, consiguiendo darle su sello personal.

Un Ballo in Maschera (VIII). ¿Habráse escuchado dúo tenor-soprano mejor que éste?

Si ya Amelia estaba aterrada en aquel campo inhóspito, sólo le faltaba que llegara Riccardo por atrás y le diera un susto. Podría haberle dado un infarto, este Riccardo a veces resulta algo insensato. No acude con otra finalidad que declararle su amor profundo. Así suena la música, y para los que digan que un cementerio de noche no es romántico, como mi amigo Francisco Quirós.

El Teco io sto es sin duda uno de mis dúos favoritos por las melodías tan directas y desinhibidas, largas y desahogadas, del Verdi maduro más auténtico, que al mismo tiempo respeta su propia tradición con una especie de "recitativo", el cantabile con ese momento donde todo buen tenor puede meterse al público en el bolsillo con un seductor fraseo (non sai tu che se l'anima mia...) y la genial cabaletta combinando la delicadeza del acompañamiento del arpa con el nervio de la orquesta que subraya frases clave. Todo coronado con un agudo, ¡que cuanto más largo mejor! Viva Verdi!

No le puede poner un pero aquí a Bergonzi ni a la Price, que a pesar de la frialdad que puede suponer una grabación de estudio no parecen nada reservados.




Arroyo y Pavarotti encendiendo al Met allá por el 71.Ya me hubiera gustado poder estar allí.


Plácido está en lo suyo y la Ricciarelli convence aunque es muy lírica para Amelia.



Sonido mejorable, pero merece la pena escuchar este directo de los dos cantantes catalanes por excelencia de los 70 y 80.


lunes, 16 de septiembre de 2013

Un Ballo in Maschera (VII). Más Amelias.


Pues no sé vosotros, pero yo me he quedado con ganas de más Amelias. ¿Qué tal estas otras?



Martina Arroyo, soprano modelo verdiana, con un canto que se amolda perfectamente a lo que Verdi pediría (eso creemos).



Ricciarelli, italianísima, voz atractiva con un centro riquísimo, soprano de mucha clase, peeero algo lírica para  Amelia. Ella, que es bastante inteligente, la lleva a su terreno lírico.

Sondra Radvanovsky, la soprano verdiana más demandada hoy día y con razón, deja huella como quizá la mejor Amelia que se puede escuchar hoy en teatro. Yo he tenido oportunidad de verla como aida y Leonora de Trovatore.



El sonido es malo, pero menudos agudazos y pianissimos nos regala la Cerquetti. Brava!

Un Ballo in Maschera (VI). En busca de la planta perdida. Aria de Amelia.

Con tal de aplacar su desesperación, Amelia se dirige esa misma noche al campo siguiendo al pie de la letra las instrucciones de Ulrica, en busca de esa mata sanadora (que mata y que sana al mismo tiempo). Pide misericordia, piedad, de un corazón débil y pobre (ya nos anuncia la próxima heroína verdiana, la Leonora de La Forza, que no hace otra cosa que pedir paz y misericordia).

Su aria desgarradora cautiva la fibra sensible incluso del oyente más gélido, por la intimidad del contexto, la gravedad del problema, el sufrimiento sincero de Amelia, y musicalmente ese final in crescendo hacia el agudo es apabullante, es todo un desahogo para la soprano, por lo que no necesitamos otra cosa que una soprano dramática con enorme potencia y caudal, capaz también de apianar y mostrarse lírica en determinados momentos, y por supuesto, con temperamento y clase, preferiblemente con un estilo mediterráneo. El Acto comienza con un Preludio que introduce al espectador en un panorama tenso.

De 51.25 a 1.00.40. Aprile Millo, aunque no sea italiana lo parece, con una Amelia majestuosa, enamorada, turbada, con unas medias voces y un fraseo impecables, de manual.



Leontyne Price, con una voz que no tiene price, es quizá la mejor Amelia de entre las grabadas. Su entrega vocal e interpretativa atrapa y enamora, puede generar tal adhesión que se consigue soslayar sus típicos defectos. Una fiera.

Maria Callas no queda atrás. La soprano greco-americana siempre ha mostrado afinidad con el papel, y nos descubre matices que otras pasan por alto.

La Montse en todo su esplendor, aunque no es tan dramática como sería deseable, o no le sale con tanta naturalidad.