lunes, 23 de septiembre de 2013

Un Ballo in Maschera (XIV). Aria importante de Riccardo

Riccardo en su despacho reflexiona en la intimidad sobre lo de Amelia, que quiere verla otra vez y que sufre en silencio. A esto llega el pesadito de Oscar con una carta, que le advierte que su vida corre peligro en el baile (la chivata de Amelia la escribió). 

Forse la soglia...es una de mis arias fetiche para tenor, donde la orquesta apenas se nota y el cantante debe aportar todos sus recursos vocales e interpretativos con gusto e imaginación. No debe ser nada fácil cantarla (e interpretarla!) aunque parezca.

Aquí comparto con vosotros una selección de tenores de primera categoría absoluta.


Parece que verdi pensó en Bergonzi al componer.



Pavarotti, ya maduro, con la voz que Dios le dio y él nos regala, aunque por poner un pero, canta aquí con algo de brocha gorda. De 1.50.20 a 1.56.45


Franco Corelli

Plácido

Jussi Bjorling



Carreras

Un Ballo in Maschera (XIII). Renato matará a Riccardo en el baile de máscaras

De ser amigo de la muerte Renato de Riccardo/Gustavo se convierte por el devenir de los acontecimientos en enemigo, y se une a los conspiradores, que al principio dudan de su convencimiento (a ver si va a ser un topo). Por sorteo a Renato le corresponde matar a Riccardo. Amelia, que se encuentra por allí, preferiría estar ya muerta. 

Óscar va a su rollo, no se entera de nada porque entra en la casa todo chispeante y contento con las invitaciones del baile. Cada uno a lo suyo, y esto se hace notar en el cambio de tono, mayor cuando Oscar es protagonista en la frase concreta, y menos cuando Amelia o Renato llevan la voz cantante.

De 1.37.30 a 1.49.30


El sábado celebré mi cumpelaños, que es mañana, rodeado de grandes amigos. Se me ocurrió la "brillante" idea de plantear una votación para conocer la opinión de mis allegados sobre los 5 magníficos quesos que llevé a la cena. Y el resultado, como ellos saben, fue el siguiente: Pecorino con trufa 26 votos; Gorgonzola 22; Peñablanca 13; Idiazábal 7 ; Livarot 4. Los italianos arrasaron, seguidos de lejos por el castellonense, con el vasco y el francés por detrás.

Así que esta entrada la dedico al Pecorino con trufa, y a Carlos, Mari Carmen, Javier, Laura, Adrián, Nieves, Jean Pierre, Raquel, Sergio, Raspete, Juanma, y especialmente a Hervé, sin el cual la creme brulee no habría salido tan deliciosa. Tanto que les dejamos al resto sin nada. Ya sé que soy pesao, pero todos me habéis ayudado y mucho, y estáis invitados a la del año que viene si es que hago, porque es número impar.

A los interesados del blog (2 o 3 americanos, algún español y algún otro ruso perdido, que les agradezco infinitamente sus visitas), comento que me han regalado un libro de quesos muy especial que costó comprarlo con una conspiración de por medio "Gran Vía arriba Gran Vía abajo", otro de estrategia de ajedrez que ya me va haciendo falta porque me estoy oxidando, un vaso con una cámara de aire para las fotos aéreas y no quemarme mientras las hago, un CD de los nocturnos y mazorcas de maíz de Chopin tocado por aquel músico famoso cuya estatua está en una calle perdida de Lodz, una navaja multiusos para cortar el queso en el campo, la serie Juncal que tantas veces he visto y cada vez que la nombro me apetece ver algún capítulo...y lo mejor: ¡¡dos pack de la serie de Verdi y la de Wagner, para tener uno en Torrevieja y otro en Murcia, y con el de Murcia ya empecé anoche!! No se me olvida el quesito de Javi.

PD: si os nombro más que nada para que me leáis!


Un Ballo in Maschera (XII). Renato se pone nostálgico. Aria

Renato acusa de traición, y es normal, a Riccardo, que ha fingido ser su amigo y al mismo tiempo tener cierto romance con su mujer. Recuerda con nostalgia el amor y las delicias ahora perdidas y que nunca volverán (tono mayor con las flautas). Romanticismo.

Bruson cantando como se debe cantar.




De 1.30.50 a 1.37.00. Nucci



Cappuccilli

Warren

jueves, 19 de septiembre de 2013

Un Ballo in Maschera (XI). Amelia quiere ver a su hijo antes de morir. Aria.

Acto III
En casa del matrimonio infeliz, bien descrita en la escena del Met (maravillosa en su conjunto, por cierto), Renato se muestra decidido a matar a Amelia para limpiar su honor, y ella admite su culpa y que merecerá morir pero no sin antes ver a su único hijo.

Amelia es una mujer de drama, a la pobre siempre le pasa algo. Esta aria es algo más íntima que la anterior pero igualmente llena de terror y desesperación, siempre en tono menor. Preciosa.

De 1.23.21 a 1.30.20. Aprile Millo y Leo Nucci en el Met.

Montse, que se luce más en esta que en la del Acto II.


Martina Arroyo



Sondra Radvanovsky

Un Ballo in Maschera (X). Renato los pilla en pleno apogeo.

Mientras Amelia y Riccardo estaban en eso de que se irradiaran de amor y que no se hiciese de día, llega el que faltaba: Renato. La mujer, su mujer, se tapa con el velo que lleva y se aparta un poco, a ver si hubiera forma de escapar. Renato ha ido a avisar al rey de que van a matarlo, que huya antes de que sea demasiado tarde con la capa del propio Renato para cubrirse. Riccardo exige a Renato que acompañe a la señora a la ciudad sin dirigirle la palabra ni levantarle el velo, como a las sociedades en Derecho Mercantil. 

Llegan los conspiradores creyendo que tienen a la presa a punto, pero su decepción se manifiesta cuando ven a Renato, y no se quedan satisfechos, pues también desean conocer la identidad de la mujer. Le entra un ataque de furia a Amelia, se despista y se quita el velo. Ved la reacción de Renato y las risitas de los conspiradores al comprobar que Amelia estaba siendo infiel a Renato y ellos han presenciado la escena. Humorismo verdiano poco habitual y sorprendentemente bien integrado.

La estructura es al inicio un terceto con Riccardo, Renato y Amelia, seguido de la escena o cuarteto con coro, quitado Riccardo y sumados los principales conspiradores: Samuel y Tom.


De 1.10.25 a 1.22.20

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Un Ballo in Maschera (IX). ¡¡Más dúos!!

Aaaastro di queste tenebre a lui consacro il core...Irradiami d'amor e più non sorga non sorga il dì...


Bergonzi en su salsa, seduciendo con su fraseo. Verdi no se canta de otra manera. Nilsson nos brinda una voz de primera, pero ajena a la italianità que pide Amelia. El vídeo corta la primera parte.



Cambio de pareja. Aquí Montse con Plácido, con medio tono más alto. (¿Por qué, si los agudos a Plácido no se le dan?).




Pavarotti con Millo, ¡vibrantes!


Di Stefano canta mal, eso no es complicado de deducir tras haber escuchado a Bergonzi, Pavarotti o Domingo, pero la Callas reúne todos los elementos de Amelia, consiguiendo darle su sello personal.

Un Ballo in Maschera (VIII). ¿Habráse escuchado dúo tenor-soprano mejor que éste?

Si ya Amelia estaba aterrada en aquel campo inhóspito, sólo le faltaba que llegara Riccardo por atrás y le diera un susto. Podría haberle dado un infarto, este Riccardo a veces resulta algo insensato. No acude con otra finalidad que declararle su amor profundo. Así suena la música, y para los que digan que un cementerio de noche no es romántico, como mi amigo Francisco Quirós.

El Teco io sto es sin duda uno de mis dúos favoritos por las melodías tan directas y desinhibidas, largas y desahogadas, del Verdi maduro más auténtico, que al mismo tiempo respeta su propia tradición con una especie de "recitativo", el cantabile con ese momento donde todo buen tenor puede meterse al público en el bolsillo con un seductor fraseo (non sai tu che se l'anima mia...) y la genial cabaletta combinando la delicadeza del acompañamiento del arpa con el nervio de la orquesta que subraya frases clave. Todo coronado con un agudo, ¡que cuanto más largo mejor! Viva Verdi!

No le puede poner un pero aquí a Bergonzi ni a la Price, que a pesar de la frialdad que puede suponer una grabación de estudio no parecen nada reservados.




Arroyo y Pavarotti encendiendo al Met allá por el 71.Ya me hubiera gustado poder estar allí.


Plácido está en lo suyo y la Ricciarelli convence aunque es muy lírica para Amelia.



Sonido mejorable, pero merece la pena escuchar este directo de los dos cantantes catalanes por excelencia de los 70 y 80.