jueves, 11 de abril de 2013

Attila (XII). Attila a punto de ser envenenado, si no llega a ser por una aguafiestas (nunca mejor dicho).

Se celebra el banquete en la tienda de Attila. Se anuncia la llegada del general romano y Attila lo recibe con honores. Un grupo de druidas asegura que el dios Odin no quiere que Attila se siente a la mesa con sus enemigos. Attila no hace caso, pero durante la comida hay una tempestad que deja la tienda en penumbra.

Foresto aprovecha que el Pisuerga pasa por Valladolid para echar vino envenenado en la copa de Attila (muy romántico y verdiano esto del veneno). Odabella se entera y se indigna (como los del 15-M) porque quiere ser ella la que mate al bárbaro para vengarse de su padre.

Se encienden de nuevo las antorchas y Attila se dispone a brindar. Parecía que estaba ya todo hecho pero la muy lista de Odabella se chiva a Attila, poniendo su interés propio por encima del de Roma (a la hora de la verdad es una patriota de hojalata, como dijo Zapatero una vez).

Attila, como es natural, se mosquea y exige responsabilidades. Foresto, valiente como él solo, da un paso al frente y Attila quiere matarlo pero Odabella, que es muy astuta como digo, le sugiere que es mejor que siga de esclavo como premio por haber salvado a  Attila. Éste le concede a ella otro premio: ser su esposa y reina.

Odabella ordena a Foresto que huya, y no tarda en hacerlo no sin maldecirla por traidora (le insultaría pero Verdi y Solera son muy elegantes y no escribieron palabras malsonantes).

En conclusión, como es natural los hunos con decisión avanzarán hacia Roma.

¡Qué lío!

El final del Acto II de Attila es uno de las páginas si cabe más inspirados de la ópera verdiana. La sucesión de escenas a un ritmo trepidente son ejemplo de la concisión de Verdi, opuesta a la por costumbre extensión wagneriana. Verdi capta aquí el movimiento. La guinda del pastel es una revolucionada cabaletta que producirá, si está genialmente dirigida como en este caso, el éxtasis del espectador.

Empieza en el 9.20, son 15 minutos y se pasan que ni uno se entera.


Otras funciones de Muti más recientes, en Roma hace un par de años, sólo con la cabaletta. Atended a los crescendos, el ritmo velocísimo que le impone a la partitura, la fuerza de la orquesta y del coro, lo que Verdi soñaría escuchar.

Attila (XI). Ezio con un grito salvador decide romper la tregua con Attila ordenada por Roma. Sopra l'ultimo romano tutta italia piangerà

Acto II

En el campamento romano, Ezio lee una orden del emperador (de Roma, no el pescado) que impone una tregua con los hunos y le ordena volver a Roma (cobarde). 

A Ezio no le hace ninguna gracia que un muchachito recién llegado emperador le dé instrucciones  (Guerrier canuto piegherà mai sempre Dinanzi a imbelle, a concubino servo? - ¿Un canoso y valiente guerrero doblegarse ante un  
cobarde bastardo?).

Llega un grupo de hunos para invitar a Ezio a un banquete con Attila; se van pero uno de ellos de queda, ¿quién es? Foresto, que iba disfrazado (y no vienen de ahí los carnavales de Venezia)para pedir a Ezio que dirija un levantamiento contra Attila rompiendo la tregua. a foresto no le importa morir por Roma.

¡Por fin el aria de barítono, cuando el público ya tiene hambre de él! Ezio no tiene el protagonismo que muchos desearíamos, aunque algunas partes destacables como ésta. Necesitamos un auténtico barítono verdiano, brillante, con solera y ambición, además de habilidad para las partes líricas, un estilista nato, también con un seguro registro agudo.

Le tengo mucho cariño a esta aria, y más si cabe a la cabaletta, que la escucho y tarareo frecuentemente.

Nuestros más firmes candidatos son los siguientes:

1. Giorgio Zancanaro, barítono italiano sobre todo de los 80, muy vinculado a Muti y especializado en Verdi y verismo aunque también algún Donizetti. Creo que infravalorado, pues no tiene la fama de Milnes o Cappuccilli cuando sí podría estar en una posición cercana a ellos en cuanto a reconocimiento se refiere.
Físicamente parece un general romano auténtico, su italiano naturalmente es impecable, canta con tanto estilo como emoción sin contar por supuesto con los excepcionales medios vocales de Milnes, como veremos.

Recitativo hasta el 1.30, a partir de ahí el aria, y la deseada cabaletta comienza en el 5.30


2. Sherrill Milnes. No puede faltar, si ha cantado el papel, este rey de barítonos verdianos. Diría que es inferior a Zancanaro en cuanto a interpretación (no me hace creer que va a salvar Roma, adopta un perfil más bajo y tibio) al mismo tiempo que superior en voz y estilo. Atención, el Foresto aquí es Carlo Bergonzi!!


3. Piero Cappuccilli. Adjunto una grabación espectacular del 80 en directo en Viena, donde no pudo resistirse a bisar la cabaletta ante el delirio y desmayo de los tifosi. Claro, además de cantarla como nadie, elmuy bravo se atrevió con un Si bemol no escrito, difícilmente alcanzable para un barítono. ¡Esto sólo pasa enla ópera!

Dagli immortali vertici
Belli di gloria, un giorno,
L'ombre degli avi, ah, sorgano
Solo un istante intorno!
Di là vittrice l'aquila
Per l'orbe il vol spiegò...
Roma nel vil cadavere
Chi ravvisare or può?

Chi vien?

Scena Seconda

(Preceduto da alcuni soldati 
romani presentasi uno stuolo 
di schiavi di Attila)

CORO
Salute ad Ezio
Attila invia per noi.
Brama che a lui convengano
Ezio, ed i primi suoi.

EZIO
Ite! 
Noi tosto al campo verrem.

Scena Terza

(Tra gli schiavi che partono uno è 
rimasto. Egli è Foresto)

EZIO
Che brami tu?

FORESTO
Ezio, al comune scampo
Manca la tua virtù.

EZIO 
(sorpreso)
Che intendi? Oh, chi tu sei?

FORESTO
Ora saperlo è vano;
Il barbaro profano
Oggi vedrai morir.

EZIO
Che narri?

FORESTO
Allor tu dei
L'opera mia compir.

EZIO
Come?

FORESTO
Ad un cenno pronte
Stian le romane schiere;
Quando vedrai dal monte
Un fuoco lampeggiar,
Prorompano, qual fiere,
Sullo smarrito branco!
Or va...

EZIO
Di te non manco;
Saprò vedere, e oprar.

(Foresto parte rapidamente)

Scena Quarta

EZIO
È gettata la mia sorte,
Pronto sono ad ogni guerra;
S'io cadrò da forte,
E il mio nome resterà.
Non vedrò l'amata terra
Svenir lenta e farsi a brano.
Sopra l'ultimo romano
Tutta Italia piangerà.

En español

¡Ojalá un día, las sombras 
de los inmortales antepasados
surjan de sus tumbas gloriosas
y me rodeen al menos un instante!
La victoriosa águila volará, de nuevo,
por todo el orbe.
Mas ¿quién puede reconocer a Roma, 
en ese vil cadáver?

¡Alguien viene!...

Escena Segunda

(Precedido de soldados romanos 
se presenta un grupo de esclavos 
de Atila.)

CORO
¡Aecio, Atila te envía, 
mediante nosotros, saludos!
Desea que con él se reúnan
Aecio y sus capitanes.

AECIO
¡Volved! 
Hoy mismo iremos al campamento.

Escena Tercera

(Tras los esclavos que salen, uno 
se retrasa. Se trata de Foresto.)

AECIO
¿Qué quieres tú?

FORESTO
Aecio, para la causa común
es necesario tu valor.

AECIO
(sorprendido)
¿Qué oigo? ¿quién eres?

FORESTO
Aún no es necesario que lo sepas;
el bárbaro profanador
hoy verás morir.

AECIO
¿Qué dices?

FORESTO
Para ello tú debes
la obra completar.

AECIO
¿Cómo?

FORESTO
Que estén preparadas
las escuadras romanas
y cuando veas en el monte
un fuego brillar,
¡irrumpid como fieras,
sobre la confusa manada!
Debo irme...

AECIO
No fallaré;
sabré ver y actuar.

(Foresto sale rápidamente.)

Escena Cuarta

AECIO
Mi suerte está echada,
estoy preparado para la guerra.
Y si caigo, caeré como un héroe,
mi nombre no se olvidará
y no veré a la amada tierra 
languidecer lentamente. 
¡Por el último romano
toda Italia llorará!



martes, 9 de abril de 2013

Attila (X). Roma frena a Attila confirmándose su pesadilla.

Se oyen los himnos de doncellas y niños romanos, y con ellos aparece el mismo anciano del sueño de Attila, el Papa de Roma, que impide el avance de las tropas de Attila. Éste, incomprensiblemente, se arrodilla ante el poder de Dios y del obispo, sorprendiendo a todos por el giro en su actitud. El Papa Leone le amenaza, exigiéndole que se mantenga alejado del territorio de Dios. La parálisis sorprendería incluso al público, que entiende a Attila como un personaje no tan noble y flexible.

Musicalmente este final-cuarteto con ritmo ternario es una joya, por sus melodías, crescendos, instrumentación...Acaba de forma serena a diferencia de los finales del segundo y tercer acto, que veremos.

Escuchar a partir de 16.45.


Attila (IX). Duelo de ídem

Attila se despierta de una pesadilla: en su avance hacia Roma me detiene un anciano invencible.

Para superar el sueño, decide llamar a sus hombres y emprender inmediatamente la caminata en dirección Roma, por cualquier camino (todos los caminos conducen a Roma). Aquí evidentemente el cuerpo te pide una cabaletta.

Attila es la ópera de Verdi con un bajo como protagonista de entre las relevantes, pues Oberto también lo es aunque de manera menos significativa.


1. Samuel Ramey es el mejor Attila de la discografía. Porque posee el volumen más que suficiente para afrontarlo, agilidad sobresaliente en su voz, la facilidad para todos los registros, especialmente del agudo, que Attila exige. Y si dirige Muti, el delirio es inevitable.


2. Nicolai Ghiaurov, bajo importantísimo de los 60, 70 y 80, cantó mucho este papel, no tanto como Ramey y no tan maravillosamente, aunque tampoco queda muy lejos.

3. El gran bajo-barítono José Van Dam (no confundir con el actorucho ese de las películas de peleas) creo que sólo la grabó en un CD de arias, nada despreciable.

lunes, 8 de abril de 2013

Attila (VIII). Dúo Foresto y Odabella: melodías irresistibles, canto puro y estructura bien clara. ¿Qué más?

Entra Foresto, quien rechaza el abrazo que le da Odabella porque ésta está conviviendo con el asesino de su propio padre (se ha ido a acompañar a Attila). Ella le recuerda la historia bíblica de Judith, que en similares circunstancias salvó Israel. Foresto admite que está poniendo muchas pegas y accede a abrazar a Odabella.

No os perdáis de vista este dúo, con una estructura cerrada y perfecta, unas frases que dan juego a la expresión de los cantantes y la orquesta, unas melodías irresistibles y tentadoras que entran a la primera (como en todo el Attila), y una cabaletta que impulsa una fuerza a la pareja que debe contagiar a su vez al público.


Cheryl Studer con Kaludi Kaludov, quien no huele a Verdi, con Muti dirigiendo en La Scala.

Cristina Deutekom con Carlo Bergonzi, dirigiendo Gardelli. Merece la pena por las frases de Bergonzi, que el tenor anterior no es capaz de articular de forma tan magistral como el de Busseto. No se le puede sacar más brillo a Foresto.

http://www.youtube.com/watch?v=yR7wq-1FBjA

Attila (VII). Aria de Odabella, que no tiene nada que ver con la del Prólogo.

En las afueras de Aquileia, dirección Roma, donde Attila ha montado su campamento, Odabella recuerda a Foresto y a su padre. 

Muy distinta es esta aria del Acto I de la del Prólogo. Es reflexiva, nocturna, serena, melancólica, da otra imagen de Odabella. Lo que aumenta la dificultad del papel, ya que no sólo se requiere potencia, metal y coloratura sino también destreza y estilo para las partes más líricas. Un completo.


1. Cheryl Studer, con Muti dirigiendo.

                                                 2. Dimitra Theodossiou


viernes, 5 de abril de 2013

Attila (VI). Aria de Foresto: duelo de grandes tenores. Cara patria già madre e reina!

Cara Patria, già madre e reina, di possente e magnanimi figli!!!

Querida patria, ya madre y reina, de poderosos y magnánimos hijos. ¿No es bello para una ardiente cabaletta?

Foresto llega a Aquileia para proponer liderar a sus ciudadanos la reconstrucción de las ruinas que dejó Attila, que se convertirá en Venezia.


1. Carlo Bergonzi, al que ya conocéis porque bien me preocupo de ello, es el modelo absoluto de Foresto. No se le ha podido sacar más partido al personaje, que si bien no es EL protagonista tiene excelentes páginas de lucimiento. Disfrutad de su poesía, porque sólo nos quedan grabaciones (tiene casi 90 años).

2. Veriano Luchetti, con un canto de altura (no tan tan sensacional como en su grabación de una década atrás, que no he encontrado en youtube), que intenta, sin conseguirlo porque es imposible, igualar la poesía de Bergonzi.

3. Nicola Martinucci. Estupenda opción es la de este otro tenor italiano, más brutote que los anteriores en el canto (más brocha gorda, pero siempre en comparación con ellos) y al mismo tiempo con una voz de mayor atractivo, con agudos extra de mil quilates.