Menuda fiesta ha montado Flora en su casa. Gitanas, toreros, todo tipo de bailes y brindis, toda la nata y flor de la sociedad parisina, disfrutan y ríen como en una bacanal.
Alfredo, como comenté hace un momento, entró en la fiesta porque también estaba invitado, pero iba más bien para fisgonear y luego dejar en evidencia a Violetta, no tanto con la finalidad de pasárselo bien. Ya era noticia y se corrió el rumor de que Alfredo y Violetta se habían separado.
Dos escenografías distintas.
La famosísima y exitosa de Willy Decker estrenada en el Festival de Salzburgo. Personalmente tanta máscara pretenciosa y el tio vestido de Violetta increpando cuanto menos a Alfredo y burlándose de Violetta me parece no sólo fuera de lugar sino también propio de una película de terror.
Eeeeesto me gusta más. Cuenta con la "ventaja" de que está en formato película, firmada por Zeffirelli.
Violetta le escribió la carta a Alfredo que ahora lee. Confirma a Flora que irá a su fiesta, cambiando de opinión, y abandona a Alfredo así sin más.
A Alfredo le llega la dichosa carta y la lee con desesperación e incredulidad. Tenía la intención de perseguirla para vengarse porque le ha dejado sin más explicaciones, pero el padre llega justo a tiempo para retenerlo y aplacarle los ánimos, "sugiriéndole" que retorne a Provenza, a su casa (donde me voy a ir la semana que viene precisamente). Casualmente Alfredo lee la carta de Flora invitándole a Violetta a la fiesta, lo que le hace pensar mal, creyendo que se ha ido con Duphol, su antiguo amante, y decide ir para allá a ver si les pilla en el ajo.
Aria de Germont padre, otro personaje secundario en la práctica que casi sólo aparece en el acto II.
Verdi compone un aria y cabaletta atípicas para un barítono por lo líricas y tiernas, ya que no contienen en esta ocasión odio ni fuerza dramática ni ganas de vendetta. Incluso parece más escrita por Donizetti que por Verdi. Quizá Verdi lo ha hecho a propósito, el diseñarla con un estilo algo ya pasado, porque igualmente maduro es el personaje que la canta.
Se abre la caja de Pandora. Llega el padre de Alfredo, Giorgio Germont, a casa de ambos para hablar con Violetta, quien le enseña que va a vender todos sus bienes para poder mantener su vida con Alfredo, al que ama enloquecidamente. Él lo siente como una deshonra para su familia y le pide que haga un sacrificio, que deje a Alfredo.
Alfredo y Violetta se han mudado a una gran casa de campo a las afueras de París. Alfredo está contento (y con-Violetta también), hasta que llega la sirvienta y le revela que Violetta está vendiendo sus joyas y demás bienes para poder seguir viviendo a lo grande. A Alfredo no le sienta demasiado bien, y se desahoga con una cabaletta, que no está mal pero comparando con otras tampoco aporta gran cosa. Alfredo, al lado de Violetta, es prácticamente un secundario.
Violetta ya se ha repensado las cosas y concluye que quiere ser libre, ir de alegría en alegría, con nuevas pasiones que hagan volar su pensamiento. Pero en italiano suena mejor, naturalmente.
Es sin duda una de mis cabalettas verdianas favoritas, que es más para una soprano ligera, poco habitual en Verdi, que para una lírica o dramática. El tenor canta al final fuera de escena dos frases mientras Violetta colorea con su música.
1. Señores, esto es terreno Sutherland. La australiana ha llevado como estandarte esta cabaletta, siempre con su Mib al final, complicando tod en la medida de lo posible pero siempre de manera natural y exquisita. Aquí el tenor es Pavarotti.
La Caballé, en sus comienzos da lecciones en esta grabación aunque nunca haya sido considerada una soprano de coloratura propiamente dicha. Puede más que de sobra con ella, seduciendo siempre con sus modulaciones. No canta el Mib. El tenor es Bergonzi- A partir de 7.00
La Callas, con voz peculiar e interpretación única, arrasa con su Sempre Libera, con agudo final incluido.
Como es más territorio de ligeras, pongo el ejemplo de Luciana Serra, que si aquí bien se luce, habría que ver si llega bien de voz para el Acto II, más dramático hasta el punto de que parece otro personaje. A partir de 5.40
Un vídeo curioso que he encontrado que sobrepone úna versión de Sutherland con otra de Gruberova.
Ejemplo de soprano dramática, Leontyne Price, que bien la conocemos en este blog. Se nota que no es su terreno, aunque bien es cierto que hoy en día muchas quisieran cantar así de bien el Sempre libera.
Brie de Melun, muchos lo conoceréis, es el rey de los quesos franceses. Pasta blanda, suave, meloso, fresco. Siempre apetece. Se lo dedico a mi prima Almudena, que sé que le entusiasma el Brie de Melun.