Simón le cuenta a Fiesco toda la verdad: Amelia es en realidad la hija de María, la hija fallecida de Fiesco con la que el propio Simón mantuvo una relación. Fiesco también se lamenta ante el Dux y no sabe cómo arrepentirse, pero ya es demasiado tarde porque a Simón le quedan minutos de vida.
Este dúo de Simón y Fiesco, de voces graves, es de escucha obligatoria. Sublime en las voces de Cappuccilli y Ghiaurov
De 2.02.30 a 2.10.33
Aquí con sonido de estudio, mismos cantantes y batuta.
Fiesco ha sido liberado al mismo tiempo que detenido Paolo, condenado a pena de muerte, por haber sido hallado entre la turbamulta con armas, aunque no haya sido este hecho el más grave. Paolo morirá contento, pues ha envenenado al Dux. Fuera de escena se oyen cánticos: es la boda de Gabriele y Amelia.
Simón se asoma al balcón y al ver el mar se emociona. No se encuentra bien cuando aparece Fiesco.
Simón se pone de los nervios cuando Amelia le cuenta que ama a Adorno (Gabriele), su enemigo, pero como padre comprensivo que es, está dispuesto a perdonar a Gabriele si se arrepiente. Éste, al enterarse de que Amelia es hija de Simón, se "fustiga" por todo el mal que ha causado. Antes, entró Paolo discretamente y envenenó la copa de Simón, que nota algo raro al bebérsela, pero como si nada.
Uno de los fragmentos más conmovedores de Boccanegra es el Terceto que hoy escuchamos de Simón-Amelia-Gabriele, lejos de los cánones tradicionales sin olvidar la magia melódica verdiana. Realmente el terceto comienza más o menos en 1.46.30, y las melodías parece que ensamblan unos dos minutos después.
De 1.39.10 a 1.53.00
Aquí con sonido de estudio, cambiando además a Luchetti por Carreras.
Mientras Paolo está "acojonao" por la maldición que se ha echado a sí mismo para disimular ante Simón y el pueblo genovés, traen a Fiesco y Gabriele, detenidos provisionalmente (por si hubiera riesgo de fuga). Paolo quiere la colaboración de Fiesco para matar a Simón, pero Fiesco, aunque odia a muerte al Dux, no está dispuesto a ser cómplice de un plebeyo cualquiera como Paolo y prefiere quedarse en la cárcel.
Como con Fiesco no ha colado, Paolo trata de convencer a Gabriele engañándolo, contándole que Simón es amante de Amelia. A Gabriele le han tocado la fibra sensible y por ello se muestra decidido a ayudar a Paolo en la operación.
Gabriele se encuentra con Amelia y le pide explicaciones con acusaciones varias que ella desmiente, pero su discurso convencería más a Gabriele si revelara el secreto de que Simón es su padre. Lo que hubiese arreglado Amelia en ese supuesto.
Tenemos pues una escena entre Fiesco, Paolo y Gabriele, a la que le sigue un maravilloso dúo entre el tenor y la soprano. Ya os estaréis dando cuenta de que cuando aparece Amelia las formas y las melodías son más tonales y apolíneas, más en la línea de la tradición verdiana. Cuando ella no está, el lenguaje musical y teatral se oscurece y se tensa, pasando a ser generalmente "atonal" sin frases melódicas tan "armoniosas".
De 1.25.15 a 1.39.05. Ghiaurov, Freni y Luchetti.
El catedrático, el imbatible, el incombustible, el rey de los tenores, el rey de los verdianos, Carlo Bergonzi
Corelli con su voz arrolladora.
El gran Carreras en tiempos, y la gran señora Freni, en una grabación de absoluta referencia.
Ante el conflicto en el palacio Amelia interviene, exculpando del rapto al Dux y pidiendo que se perdone a Gabriele por tan grave acusación contra Simón, que trata de poner paz también en el asunto. Intuyendo que el verdadero organizador de la trama es Paolo, lo fuerza a maldecir públicamente al culpable, algo que al supersticioso Paolo le resulta casi imposible. Cede al fin para evitar la presión, aunque no sabe que las maldiciones verdianas son duras de pelar.
Momento estelar es este final de Acto I, donde Simón demuestra su enorme autoridad y que es implacable contra sus enemigos. Me parece uno de los fragmentos más redondos e impactantes de esta obra maestra verdiana.
A Paolo no le hace ninguna gracia la cancelación de la boda y plantea raptarla (al estilo Rigoletto) y esconderla en casa de un usurero, pero a diferencia de Rigoletto el rapto no lo vemos en escena.
En el Cuadro II del Acto I aparece la Sala del Consejo, donde Simón trata y delibera los asuntos públicos. Se comenta que han encontrado al usurero muerto, en cuya casa Gabriele y Fiesco recuperaron a Amelia, creyendo que aquel la raptó. Antes de morir les dio una pista: que el rapto se planeó en las altas esferas. Gabriele, que todavía no sabe nada de nada, acusa en pleno palacio al mismo Dux. Ante tanto ´tumulto aparece Amelia que trata de explicarlo todo con calma (dentro de lo que cabe), como deben hacerse este tipo de cosas.
Parece otra ópera, porque después del dúo de seda aparece esta escena llena de nervio y tensión verdianos.
Llega el Dux, Simón, que acercándose a Amelia le promete paz para los Grimaldi, pero ella le dice que no es una Grimaldi y para justificarlo le muestra unos retratos por si Símón la identifica: es su hija. Cancela su futura boda con Paolo y se va con su padre.
Uno de mis dúos favoritos barítono-soprano en una ópera que no se encuentra entre mis más altas preferencias verdianas es el de Simón y Amelia, lleno de melodías irresistibles que reflejan sin necesidad de palabras los sentimientos de padre e hija antes y después de reencontrarse. La versión de Abbado, cantada por Cappuccilli es de otro mundo.
He aquí la grabación modelo del Boccanegra, la de Abbado, en este caso con Freni y Cappuccilli, en estado de gloria. Atended a la orquesta también, la riqueza de los matices y el empaste del sonido. http://www.youtube.com/watch?v=FBLUc6oe4Ho
Milnes se encuentra aquí en su temprano ocaso (hablamos de 1984), con poca voz y un fraseo poco estético, lejos de lo que nos tiene acostumbrados en grabaciones de 10 años atrás, pero es Milnes igualmente. La Tomowa ilumina con su voz clara y bien timbrada, potente (se come al barítono), aunque algo monótona. http://www.youtube.com/watch?v=I0aWjbrS2N8
Ayer escuchamos a Plácido como Gabriele. hoy como Simón. Siempre polifacético y mutante. Cómo lo veis mejor, ¿de Simón o de Gabriele? http://www.youtube.com/watch?v=KhmYYGr-cYM
Cappuccilli sigue dando lecciones en uno de sus papeles estrella, aunque nada como con Abbado en el 78. Se nota que la voz de Caballé por el 85 está ya algo áspera y no es lo que era, pero aún puede hacernos disfrutar con sus puntos fuertes. De 52.20 a 1.01.00