jueves, 27 de junio de 2013

Rigoletto (XVIII). Sparafucile no cumple su palabra y mata a quien no debe.

Mientras el Duca está atrapado y seducido por los encantos de Maddalena, Rigoletto pide a su hija que se vista de hombre, coja dinero y un caballo y que parta a Verona, donde se reencontrarán. Esto lo hace para estar más libre y así negociar con Sparafucile. Le paga algo por adelantado, y acuerdan en que se le entregará el cuerpo del Duca en un saco para que Rigoletto lo arroje al río con sus propias manos.

Maddalena, que también ha sido embaucada por el Duque, intenta convencer a Sparafucile que mate a Rigoletto, pero el sicario no lo va a hacer, pues es su propio cliente, y debe ser fiel a la palabra dada. Acuerdan en que el primer desconocido que entre pidiendo alojamiento será la inocente víctima.

Oportunamente, Gilda había regresado vestida de hombre, y llama a la posada para salvar al Duque. Sparafucile nada más abrir la mata y la mete en el saco.

Como podéis escuchar, Verdi ha optadp por ambientar esta escena con una tormenta, que crece y luego va amainando. El coro masculino simula el viento, las flautas la lluvia, la percusión los truenos...

Escuchar de 1.41.20 a 1.51
1.41.20

miércoles, 26 de junio de 2013

Rigoletto (XVII). Un cuarteto especial, con un ejemplo chocante.

Verdi ha dejado de manifiesto su genio en las escenas, coros, arias, dúos, tríos, conjuntos...y en los cuartetos. El más perfecto, proporcionado y apolíneo cuarteto verdiano que escucharse pueda, junto con el de Don Carlo (a mi juicio, naturalmente) es el de Rigoletto. Tenor-soprano-barítono-mezzosoprano. Simetría absoluta y participación de las 4 voces en múltiples combinaciones, con risas incluidas. No dejéis de escuchar el último vídeo, en el que la mezzo entra varios compases antes de tiempo, descoloca por completo al tenor componiendo una nueva edición crítica sobre la marcha del Quartetto de Rigoletto.


Pavarotti, Sutherland, Milnes, Tourangeau. Bonynge 1971.

Kraus, Scotto, Bastianini, Cossotto. Gavazzeni 1960



Domingo, Cotrubas, MacNeil, Jones. Levine 1977

Como curiosidad, Plácido haciendo aquí de Rigoletto y no de Duque, 35 años después



IMPRESCINDIBLE. La mezzo entra en 0.40, varios compases antes de tiempo, y el tenor no sabe cómo reaccionar. Lo mejor es que al final saben resolverlo, pero debió ser un minuto tremendamente duro para todo el reparto y la orquesta.

lunes, 24 de junio de 2013

Rigoletto (XVI). La donna è mobile

Acto III

Rigoletto se ha puesto ya a hacer gestiones, encargando a Sparafucile (el asesino a sueldo que salió en el primero acto) que mate al Duque, pero para ello tiene que convencer a su hija de que aquél a quien ama es un mujeriego y un promiscuo. Van hacia la casa de Sparafucile, donde en ese momento se aloja el duque porque Maddalena, hermana de Sparafucille, lo ha seducido. El bufón pretende que Gilda se dé cuenta que ha sido seducido por otra mujer, y es por ello por lo que se encuentra en esa casa. A pesar de todo, Gilda es muy cabezona y lo sigue amando.

Y aquí el aria más famosa para tenor del mundo, rivalizando con el Nessun dorma de Turandot y La furtiva lagrima de L'Elisir d'amore. Está tan trillada que no me gusta especialmente, pero bueno, forma parte de Rigoletto aunque sea la parte más floja (sin serlo) de esta obra maestra. Ya sabéis el mensaje: que la mujer es muy cambiante y ligera, muda de carácter y de pensamiento...



Kraus, Scotto, Bastianini, en Firenze, 1960. Un Kraus joven, excelso, aunque algo frío.

En 1998, un año antes de morir, a los 71 años, el Maestro la cantó en Madrid tal que así. Más entrega es imposible. Dio más de lo que tenía, como queriendo decir "aquí sigo, aún puedo cantar y os lo doy todo". Evidentemente los años no pasan en balde, y por ello el mérito y las ganas son mucho mayores aquí que en la grabación del 60.


El inevitable Pavarotti, que la cantaba allá donde iba. ¿Quién no se derrite ante su timbre dorado?


domingo, 23 de junio de 2013

Rigoletto (XV). Sì vendetta tremenda vendetta. Un puñao de Vendettas

La vendetta es quizá una de las cabalettas más electrizantes no sólo de Rigoletto sino de toda la producción verdiana. El patetismo de Cortiggiani y el llanto del dúo con Gilda hacen mayor el contraste con la Vendetta, donde Rigoletto estalla literalmente maldiciendo al Duque por todo lo que ha hecho. Gilda, que aún lo ama, pide piedad y perdón a su padre, pero éste tiene muy claro el asunto.

Dados su nervio y bravura es una pieza que a veces se bisa. Por si algunos no lo sabéis, el bis en la ópera es (o debe ser) algo excepcional, tiene que existir un clamor exagerado del público para que un cantante, como agradecimiento, se digne a bisar. Si lo hiciera sin ese aforo encendido podríamos pensar que es un soberbio y un creído, porque nadie le ha pedido que bise.

Ahora está muy de moda bisar vendettas por Leo Nucci, barítono que ya conocéis los que me seguís, lo cual ya parece premeditado, como si estuviera predispuesto a bisarla antes de cantarla. Hay un intenso debate sobre este asunto (¿bisar o no bisar? that's the question) ya que puede decirse por un lado que bisar interrumpe la tensión y el curso de la ópera, y que Verdi en ningún lugar escribió que se bisara. Por el otro se argumenta que si el público de una forma consensuada ha premiado clamorosamente al cantante o cantantes, ¿por qué no? Personalmente, defiendo que si el intérprete ha cantado excepcionalmente el aria/cabaletta y ha causado éxtasis o emoción en el público, me gusta como es natural escuchar aquello que tanto he braveado otra vez más. Ahora bien, distinto es lo que presencié aquí en Murcia en la función de Nabucco el pasado marzo, cuando casi sin dejar aplaudir al público se pusieron a bisar el "Va pensiero". No os creáis que fuera el coro de la ópera de Viena, o el de Valencia que es una maravilla, sino una compañia itinerante de quinta, que tampoco lo hizo mal pero de ahí al bis hay 30 pueblos. No me sentó nada bien ese bis y no volví a aplaudir al coro.

Vendettas las hay con mi bemol agudo de la soprano (opcional) o sin él, más o menos aceleradas, con el "un vindice avrai" más o menos largo, agudo o grave, con acelerón de la orquesta al final o sin él...De las que conozco os pongo mis favoritas. No me cansaré de escuchar buenas vendettas como estas.

Milnes y Sutherland, con el apuntador...


Cappuccilli, y una tal 



Bruson y Rost, con Muti dirigiendo, sin agudos ¡of coruse!




MacNeil y Scotto, que empiezan suave pero el final es la locura.


Aquí las famosas vendettas nuccieras:

1: Con mi admirada Luciana Serra, en una de sus mejores funciones (de ambos) en Parma. Cómo alargan los agudos. El tenor es Kraus, y quiero conseguir ese DVD.


2. También en Parma pero en 2010 con Nino Machaidze. El bis no podía faltar.


Con Patrizia Ciofi en el Teatro Real, 2009, hace justo 4 años porque he leído que casualmente era 23 de junio. Fue el primer bis en el Real, el público estaba enfervorecido, fuera de sí. Tiene más sustancia si recordamos que Nucci cantó solo una o dos noches de las 18 programadas. Las funciones estaban resultando algo anodinas o correctas hasta que llegó Nucci y fue una revolución. Hasta dirigía desde el escenario!



Carlos Álvarez con Mosuc en 2003, Verona. Con bis. Muy chimpunera la orquesta al final...





Y por si os habéis quedado con hambre, aquí tenéis 5 más:
- Aldo Protti con Gabriella Tucci, 1961
- Dietrich Fisher-Dieskau con Renata Scotto, 1963. para muchos DFD es el mejor Rigoletto, de lo cual discrepo por su falta de arrojo e italianità
- Milnes con Sutherland, pero en estudio y sin apuntador, 1971
- Cappuccilli con Cotrubas, 1980
- Wixell con Gruberova, 1982



sábado, 22 de junio de 2013

Rigoletto (XIV). Estaba yo rezando en Misa y...


Entra Gilda, y su padre está esperándole como para darle en el culo, pero no es así. Gilda le cuenta resumidamente (a él y a nosotros) lo que pasó (Tutte le feste al tempio mentre pregava Iddio...estábamos en Misa y mientras rezaba...). El padre se pregunta "qué he hecho yo para merecer esto", por qué no recae la maldición sólo en mí y tiene que afectar a mi hija también. Se consuelan mutuamente en un dúo excelso, con tensión y amor fraternal a partes iguales. Verdi mezclaba como nadie los sentimientos humanos más reales. siempre he tenido debilidad por este dúo, como por todos los de barítono-soprano, porque pueden casar a la perfección estos dos registros. Fijaos que la orquesta hace poco, acompaña, subraya, ayuda a las voces, siempre respetándolas. Naturalmente, Rigoletto es una ópera de cantantes, de voces.

MacNeil con Cotrubas. Subtítulos en español. MacNeil está aquí algo mayor, no es lo que era en los 60, lo cual no quita que Rigoletto fue siempre uno de sus más queridos personajes. Cotrubas es una Gilda muy dulce, femenina y muy bien cantada.


De 19.00 a 28.15. Nucci y Machaidze. Producción más actual, con el incombustible barítono italiano y la joven soprano rumana, que cuenta con una voz muy atractiva (no sólo la voz).



Mi Milnes y mi Sutherland, voces que empastan con suma naturalidad. Una delicia.

Bruson y Rost, controlados por Muti. Difícil aburrirse con Bruson por todos los recursos expresivos y la carga dramática que le aporta a Rigoletto. Rost nos ofrece una Gilda de muy bello timbre, con cierto volumen, muy apetecible de escuchar.


¿Cuál os ha gustado más? ¡Comentad!

viernes, 21 de junio de 2013

Rigoletto (XIII). Rigoletto suplica a los cortesanos que le devuelvan a su hija. ¡Lazana!

Entra Rigoletto al palacio con un humor distinto al habitual. Empieza disimulando, con tristeza y enfado, canturreando, para continuar interrogando a algún cortesano. Finalmente estalla cuando le comentan que está allí su hija con "Cortigiani, vil razza dannata". Después del estallido se viene abajo para suplicar que le devuelvan a su hija, que lo es todo para él.


Renato Bruson. De 1.09.15 a 1.17.30

MacNeil, con subt en español.

Milnes. Para mí el mejor material vocal entre los Rigoletto que he escuchado.


Cappuccilli

Nucci, al que veré en Sevilla el próximo sábado



Queso asturiano que no conocía ni el nombre y me ha impresionado bastante. En textura es similar al Camembert y tiene un sabor suave.


Rigoletto (XII). Possente amor mi chiama. "Cabalettas"

Después de la exquisita aria del Parmi veder, viene un coro y una cabaletta, que muchas veces se suprime. No es tan buena como el aria, y raramente se aplaude por ello, porque los aplausos ya se han dado después del Parmi, teniendo también en cuenta que el coro que la precede es largo y puede quitar algo de tensión. 
Naturalmente, el Re agudo no está escrito (menos mal), pocos pueden o quieren alcanzarlo. Tampoco habría necesidad de ello.

Pavarotti. Las risitas fastidian la escena, pero lo pongo para que se entienda la misma. 


El Maestro en estado puro, con su Re coronando la cabaletta.


Bergonzi, más reflexivo y maduro, más señorial. Es otro punto de vista del habitual.





Alagna. De 1.05.40 a 1.09




Celso Albelo, al que veré en Sevilla el sábado próximo.


Flórez, con subtítulos en español. Excelente tenor actual, pero no es su papel (aunque no lo canta nada mal)