Con una estructura cerrada, Verdi compone el aria que da comienzo a esta ópera, dedicada al tenor protagonista. Podemos decir que Ernani es la primera "ópera de tenor", aunque en I lombardi éste disfrutaba de buenas partes de lucimiento.
Recitativo-Aria-Cabaletta con 4 tenores de primerísima clase.
1. Franco Corelli, natural de Ancona, posee una potencia y timbres irresistibles, metalizados, con un carácter extrovertido, seductor, viril, natural. Se le puede poner alguna pega, como la dificultad que tiene para ligar (la voz, se entiende), y a veces algo brusco. Brilló en los 50 y 60 en papeles verdianos y puccinianos.
2. Luciano Pavarotti,
3. Carlo Bergonzi,
4. Plácido Domingo,
Si tengo que quedarme con alguno, decisión muy dolorosa, sería con Bergonzi, que pierde en color y potencia vocal con los otros 3, a cambio de ganar por goleada en estilo, fraseo, acentos y aliento verdiano, que los otros lo tienen y tanto.
Ernani es una ópera en 4 actos, sobre un libreto de Francesco Maria Piave, basada en la obra teatral de Víctor Hugo Hernani.
Fue estrenada en el Teatro La Fenice de Venecia (donde fracasó I lombardi) el 9 de marzo de 1844 con un rotundo éxito, otro más.
La acción se desarrolla en 1519 entre Aragón y Aquisgrán. No es la única de las ambientadas en España, como iremos viendo.
Argumento:
Ernani es en realidad Juan de Aragón, un noble desterrado. Se ha transformado en bandido al igual que sus seguidores y se esconde en las montañas de Aragón. Confiesa que ama a Elvira y planea una operación para raptarla del castillo de Silva, noble con el que Elvira está obligada a casarse.
Valoraciones:
Es la primera ópera en la que Verdi elige libretto y libretista, escogiendo a Piave. No estimulaba el fervor patriótico como Nabucco o I lombardi, y la trama amorosa cobra mayor relevancia.
Verdi se independiza por tanto progresivamente de los círculos intelectuales milaneses para las ideas de su ópera, y acepta la oferta de Venecia para estrenarla allí, con unas condiciones muy favorables para el compositor.
La riqueza melódica de Verdi es inagotable y aparece aquí en Ernani sin tapujos. Frases llenas de vehemencia, orgullo y también lirismo, una ópera con contrastes muy cuajados y ensamblados. Quizá más redonda que las anteriores, por menos popular que sea que Nabucco.
Desde que se estrenó fue recurrente en los teatros mundiales durante todo el siglo XIX, perdiendo peso hasta los 60-70, cuando se encontraron grandes cantantes dispuestos y capaces de afrontarla, como Bergonzi, Pavarotti, Domingo, Corelli (para Ernani), Price, Cerquetti, Sutherland, Caballé (para Elvira), o MacNeil, Bastianini, Milnes, Cappuccilli (para Carlo).
Preludio dirigido por James Levine en estas funciones del Met grabadas en 1983, con un reparto muy sólido italo-americano: Pavarotti, Mitchell, Milnes y Raimondi.
Escena de coro. Como en las óperas anteriores verdianas, el Maestro utiliza el coro para calentar la escena, introducir la trama y quizá también con el fin de que el público vea movimiento en la escena y en la música, con melodías vivas como en este caso. Tenemos el coro de la Scala dirigido por Riccardo Muti en 1982.
El coro sigue ostentando gran protagonismo en Ernani, aunque ligeramente menos que I lombardi o Nabucco, donde era omnipresente.
Aquí como en muchas otras óperas se hace referencia al vino. ¿Podéis enumerar otras que conozcáis?
En el campo cruzado, los lombardos lamentan haber abandonado los fértiles campos y el cielo azul de su Lombardía natal.
"O Signore, dal tetto natio..." es una de las escenas de coro más patrióticas y religiosas de Verdi. Cobra más significado porque son lombardos, son cercanos al público, ya que la ópera se estrenó en la Scala, templo lombardo por excelencia. Estas representaciones de 1983 que he ido adjuntando son también en La Scala, con notable éxito.
¿No os recuerda a otra escena de coro verdiana previa a I lombardi, que por tanto ya la hemos visto en este blog?
Giselda entra y les comunica que la fuente que se acaba de descubrir confirma que el cielo les protege, como supo en sueños. Arvino asegura que, una vez refrescados en ella, nadie podrá impedir que escalen los muros de Jerusalén.
Se oye el fragor de la batalla. El ermitaño entra mortalmente herido ayudado por Arvino y Giselda y revela su identidad: es el malvado Pagano. Arvino lo perdona.
PAgano sólo pide una cosa más: ver la bandera lombarda en los muros de Jerusalén. Giselda aparta las cortinas y el moribundo puede ver las banderas y estandartes lombardos. Los Cruzados elevan una plegaria de acción de gracias por la victoria.
Escuchar a partir de 45.00.
Discografía.
Apenas hay grabaciones de I lombardi que reúnan al mismo tiempo grandes repartos, dirección y sonido. Recomiendo las dos siguientes de estudio, que son relativamente fáciles de encontrar.
1. Oronte: Luciano Pavarotti
Giselda: June Anderson
Pagano: Samuel Ramey
Arvino: Richard Leech
Dirige James Levine (1993)
2. O: Plácido Domingo
G: Cristina Deuketom
P: Ruggiero Raimondi
Dirige Lamberto Gardelli (1972)
Y algunas curiosidades verdianas:
- Verdi no superó la prueba del conservatorio de Milán, el mismo que ahora lleva su nombre.
- I lombardi contó con 27 representaciones en esa temporada escalígera. Todo un éxito.
- En cambio resultó un fracaso en Venecia ese mismo año. Quizá porque eran los menos partidarios de la unificación.
Arietta de Oronte, que le profetiza a Giselda quede la fuente de Siloé manará agua para saciar la sed de los cruzados lombardos. Antes, Arvino y Giselda se han reconciliado. http://www.youtube.com/watch?v=3Yd2CA9tF58
Giselda se emociona y toda ufana se lanza con una cabaletta llena de energía.
Aquí es cantada por la reconocida soprano holandesa Cristina Deuketom, centrada en papeles verdianos y con buena coloratura. Solía cantar con los grandes tenores, menos no merecía
Y esta otra grabada por June Anderson, para que podamos comparar.
La Caballé la tiene registrada en un CD de arias. Aunque les gane en mi opinión a las anteriores no la he puesto porque Giselda es un papel poco presente en su carrera, no recuerdo si lo cantó.
Verdi pulió notablemente este terceto, una de las partes más inspiradas no sólo de I lombardi sino de esta etapa operística.
Si no queréis escucharlo entero, al menos empezad en el 4.25, donde hay más jugo melódico.
Esta interpretación no es nada ordinaria. Es la despedida de los escenarios de Carlo Bergonzi en esa mítica Gala del Met en el 96, conmemorando los 25 años de Levine como director titular del teatro neoyorquino. Pues si en el 96 Levine cumplía 25 años, hoy en 2013 aún sigue, aunque mal de salud y sin dirigir este año pasado. Tiene un Wagner programado para finales de año si no recuerdo mal.
Pues bien, Bergonzi a los 71 años sigue dando lecciones de canto...y de interpretación. Apenas le queda voz, incluso bastante conservaba para su edad, si bien te da todo lo que tiene y lo que no. Un cantante entregado vocal y técnicamente de los que hoy muy muy pocos quedan. El Catedrático, le llaman.
Lo acompañan June Anderson y Ferruccio Furlanetto. La primera es una soprano lírico-ligera importante en los 80 y 90, que cantó mucho en el Met como en otros teatros de primera línea. No creo que sea la Giselda ideal: demasiado lírica o lírico-ligera, se necesita más metal, más potencia. A veces me da la sensación de que tiene que forzar la voz, parece que le "tira". No obstante para papeles donizettianos o rossinianos una señora soprano.
Furlanetto es un bajo que todavía sigue en activo (debe rondar los 70 años). No soy muy fósforo por el feo timbre de voz que tiene, muy cavernosa, ajadísima. Eso sí, se le escucha perfectamente, potencia no le falta, doy fe de ello, y "dice" muy bien el italiano.
Dirigiendo, como es natural, James Levine.
Y un queso nuevo, Fleur de Chevre. Para los amantes de los cremosos y de cabra. A pesar del animal no es fuerte, al menos el que a mí me han vendido que estaba más bien fresco (cogen un sabor más fuerte con la maduración). El interior es blanco blanquísimo, muy blando, con el ligero toque de cabra. Lo recomiendo sin duda.
En la tienda de Arvino, éste está furioso con su hija. Entran cruzados que anuncian a Arvino que han visto a su hermano Pagano en el campo cristiano. Arvino decide acabar con él de una vez.
Y aquí otro pequeño tesoro verdiano. Un preludio poco habitual, con un solo de violín que puede hacernos imaginar lo que hubiera sido un concierto para violín de Verdi, nunca compuesto.
Giselda ha huido del campamento de su padre. De pronto, sorprendida, ve entrar a Oronte, que no había muerto en el asalto de los cristianos. Va vestido de lombardo y narra que quedó inconsciente de un golpe, pero vivo. Ambos deciden huir juntos.
Encontramos la estructura tradicional de dúo verdiano de primera etapa:
- Una especie de recitativo cantado, dentro del cual el tenor en este caso prepara el núcleo con esas épicas frases combinando el tono menor con el mayor y esa festiva melodía de los vientos que le sigue,
- luego la parte central puramente melódica (a partir de 5.30),
- culminada por una pequeña cabaletta con coro, ardiente e intensa (desde 9.05).
Carreras y Ricciarelli, Ricciarelli y Carreras, frecuente pareja artística en los 70, desempolvaron y pusieron en primera línea con sus excepcionales dotes vocales esta y otras perlas del Verdi primerizo. El sonido no es muy bueno y la Ricciarelli desafina un pelín al final, lo que no quita valor a esta versión en directo llena de arrojo y vitalidad. Estos dos cantantes se desgastaron en no mucho tiempo por cantar más de la cuenta y escoger papeles demasiado pesados para ellos. Eso sí, es la década de los 70 se daban al 100% y han dejado grandes grabaciones juntos.