sábado, 5 de octubre de 2013

La Forza del Destino (XI). Más arias de tenor añadiendo la original. ¡Parmiggiano-Reggiano!


Bergonzi en estudio, 1969, en el centenario de su estreno en La Scala.


Carreras, en uno de sus papeles fetiche, no puede hacer nada ante la potencia vocal de un Corelli o Del Monaco pero en cambio resulta mucho más elegante, expresando la nostalgia y desesperación de Don Álvaro de manera exacta.


Del Monaco, que es voz de hielo.

Y Pavarotti nunca la cantó, quién sabrá por qué, pero nos ha dejado sin lo que podría ser un enorme testimonio.


Y aquí el aria original, que es bien distinta. Es probable que la inmensa mayoría sino todos prefiramos a de 1869, sin restar un enorme valor a ésta, que es también maravillosa aunque menos novedosa. Cantada por Bergonzi. 







O tu che in seno agli angeli
Eternamente puraSalisti bella, incolumeDalla mortal iattura,O tu che in seno agli angeliSalisti bella puraNon iscordar di volgerLo sguardo a me tapino,Che senza nome ed esuleIn odio del destino,Che senza nome ed esuleIn odio del destino,Chiedo anelando, ahi misero,Chiedo anelando, ahi misero,La morte d'incontrar..: .Leonora mia, soccorrimi,Leonora mia, soccorrimi,Pietà, pietà, pietà,Del mio penar.Leonora soccorrimi,Pietà, del mio penar.Leonora mia,Pietà, pietà, del mio penar.Soccorrimi, pietà, de me.




Sí señores, el Parmiggiano-Reggiano, en honor a Carlo Bergonzi, ya que de joven trabajaba en la elaboración de este genial queso, uno de mis favoritos para siempre. ¿A quién no le gusta? Sobran explicaciones porque seguro que lo conocéis y probablemente lo améis. 
También sabemos que Verdi es parmiggiano, como Bergonzi.

viernes, 4 de octubre de 2013

La Forza del Destino (X). El doloroso lamento de Álvaro. Una de las arias más bellas para tenor que se han escrito. ¡Lavort!

Al fin, en el Acto III, aparece el tenor con su aria, momento cumbre de la ópera (uno de tantos) que fue modificado en 1869. 

Han pasado 2 ó 3 años desde la conversión de Leonora, y Don Álvaro se ha enrolado en el ejército español con el pseudónimo de Federico Herreros para no ser reconocido. En el descanso nocturno, mientras los soldados juegan a los dados en el campamento, Álvaro se retira para recordar sus orígenes desgraciados, la mala suerte que no se separa de él, y a Leonora, que la cree muerta. 

La oscuridad del clarinete nos introduce en el tremendista recitativo  (La vita è un inferno all'infelice-La vida es un infierno para el infeliz) en un ambiente puramente romántico y desgarrador, con el Aria (O tu che in seno agli angeli- Oh tú que en el seno de los ángeles) que es un monumento, siempre en mi top 5 de arias para tenor.



No hay palabras, con saber que canta Bergonzi es suficiente. 


Corelli con esa voz arrolladora que nos muestra sufrimiento.



Plácido siempre expresivo y teatral, con un timbre dorado, en uno de sus papeles favoritos.



Richard Tucker, con un timbre poco agraciado en comparación con otros colegas contemporáneos, nos aporta fuerza, entrega, arrojo, nervio, dolor.

O tu che in seno agli angeli
Eternamente pura
Salisti bella, incolume
Dalla mortal iattura,
O tu che in seno agli angeli
Salisti bella pura
Non iscordar di volger
Lo sguardo a me tapino,
Che senza nome ed esule
In odio del destino,
Che senza nome ed esule
In odio del destino,
Chiedo anelando, ahi misero,
Chiedo anelando, ahi misero,
La morte d'incontrar..: .

Leonora mia, soccorrimi,
Leonora mia, soccorrimi,
Pietà, pietà, pietà,
Del mio penar.
Leonora soccorrimi,
Pietà, del mio penar.
Leonora mia,
Pietà, pietà, del mio penar.
Soccorrimi, pietà, de me.







No os pongo más para que las escuchéis concalma. Mañana continuamos con esta escena, que se lo merece.

Y un queso nuevo...

Queso de oveja de Auvernia (Francia) con forma de cráter de volcán. Tiene una pasta cremosa y delicada, agujereada. La textura va cambiando según el grado de maduración. Potencia intermedia.

La Forza del Destino (IX). ¡Todos a rezar! Verdi místico

Leonora, que quiere convertirse en eremita y vivir a pan y agua en una cueva perdida en medio de la sierra (Dios mundo cruel, como diría Juncal), es presentada pues ante la comunidad de frailes como nuevo ermitaño con todos los honores. El Padre Guardiano les advierte que no podrán comunicarse con ella y que quien lo haga recibirá la maldición eterna (cualquiera se atreve). Leonora reza y pide a la Virgen de los Ángeles y se dirige a cumplir la penitencia que ella mismo se ha impuesto.

Tenemos un breve fragmento instrumental que nos recuerda la melodía de la "pietà" de Leonora, seguido con las palabras del Padre Guardiano y el coro cantando con brío.
Al final, calma, misticismo, religión, paz espiritual, sosiego. El Señor está en la música de Verdi.


De 1.06.15 al final. Price hace lo que quiere en el mal sentido.

Price en su mejor momento, para que no os quedéis con una mala imagen suya sino todo lo contrario.


Tebaldi, que es Leonora.


Montse, aquí espléndida con esos pianissimi...





TUTTI:
La Vergine degli Angeli
Vi copra del suo manto,
E voi protegga vigile
Di Dio l'Angelo santo.
LEONORA:
La Vergine degli Angeli
Mi copra del suo manto,
E mi protegga vigile
Di Dio l'Angelo santo.
La Vergine degli Angeli
E me protegga, me protegga
L'Angiol di Dio
Me protegga
L'Angiol di Dio
Me protegga
E me protegga

jueves, 3 de octubre de 2013

La Forza del Destino (VIII). Comparación versión 1862 con 1869 en el dúo Leonora-Guardiano

Os propongo más versiones del dúo de Leonora y Guardiano, que me quedé con ganas de más. Al final de la entrada podréis comparar la original con la reformada.

De 55.00 a 1.06.55 escuchamos a la Price de sus mejores y gloriosos días con un giorgio Tozzi notable como Padre Guardiano. A la batuta un director de lujo, Thomas Schippers.



Caballé y rinaudo, que no lo había escuchado antes, en el Liceu allá por el 79. Caballé está francamente bien, no en su mejor día, con el pero de su exagerado dramatismo en algunos ataques y sus graves poco estéticos. De 1.00.40 a 1.13.45 


Es interesantísimo comprobar las diferencias entre la primera versión de 1862 y la segunda de 1869 aquí en este maravilloso dúo. Se perciben claramente en la cabaletta.





martes, 1 de octubre de 2013

La Forza del Destino (VII). El Padre Guardiano esconderá a Leonora en el monte y le llevará comida. Dúo sublime e irrepetible.

Esta noche que da comienzo a octubre, el mes más verdiano del año de este año tan verdiano, tenemos dos platos fuertes: uno el que he publicado hace un momento, esa grandiosa aria de Leonora suplicando misericordia a Dios; otro el sublime dúo de Leonora con el Padre Guardiano, puede que en mi top 10 de dúos verdianos.

Empieza la escena con algo de comedia representada por Fray Melitone, un monje del santuario de la Virgen de los Ángeles en Hornachuelos, que al escuchar la llamada de Leonora a eso de las 3 de la mañana le pregunta no sin mosqueo qué es lo que quiere, y le advierte que la iglesia abre a las 5 si es que viene al Jubileo. Leonora, recordemos disfrazada de hombre, insiste para que llame a Guardiano, que es un asunto de enorme importancia. Cuando llega el Padre le ordena que se marche, que los deje solos, y a esto refunfuña, que siempre es lo mismo, que se le considera inferior y no puede atender esos asuntos extraordinarios...

Leonora le cuenta la historia al Padre, que lo primero que le dice es que se vaya a un convento. Ella coje un cabreo que pa qué, que de convento nada, que se irá por los bosques buscando comida. También le comenta que ha escuchado la llamada del Señor, al que ha rezado anteriormente. Padre Guardiano cede (cabaletta) y le sugiere que se vaya a una gruta en el monte como una ermitaña, a donde le llevará comida a diario. Leonora, inmensamente agradecida, se ve a salvo. 

Si hay una ópera en todo el catálogo verdiano en la que la religión tiene peso (hay muchas) es Forza, y no es complicado de comprobar ya que toda la escena del Acto en que nos encontramos sucede en un santuario, y 2 personajes de la ópera, no protagonistas pero sí de cierta relevancia, son frailes. 

Padre Guardiano es un bajo profundo, de autoridad, sereno y solemne, que cuenta con esta página de lucimiento, la que le sigue con el coro y además el último Acto, en un diálogo con Melitone y el místico final de la ópera. De Melitone hablaré más adelante, aunque señalo, ya que estoy, que a diferencia de la seriedad de Guardiano, aquél es socarrón, contestatario, quejica y de la antigua escuela. Tiene un aria en el acto IV.

El dúo cuenta con partes algo diferenciadas. Primero el recitativo hasta ...Infelice, delusa, rejetta (de Leonora..., a lo que sigue esa melodía tan dulce, aliviadora y reconfortante que inicia Padre Guardiano en 6.40. Leonora coge el cabreo en 8.25 (tono menor y frases cortas e incisivas), pero cuenta la voz del cielo (tono mayor) a lo que le sucede otra maravillosa melodía entre los dos ...è questo il porto chi tal conforto mi toglierà... Por último, la cabaletta que es ya lo mejor de lo mejor. Como diría mi amigo Sebas, ¡es crema! Viva VERDI!


Renata Tebaldi y Cesare Siepi,que es lo mismo que Leonora y Padre Guardiano, con dirección de Mitropoulos en Firenze, 1953,, en esa milagrosa grabación que me regaló hace unos meses mi GRAN amigo Hervé con muy buen criterio, por cierto.


De 51.05 a 1.06.00. Price (un desastre absoluto) y Giaiotti (digno). Es por los subtítulos, ya sabéis...

La Forza del Destino (VI). Pietà Signor, pietà di me.

Leonora ha pensado y bien que no es mala idea escaparse de la posada y buscar otro refugio: la Iglesia. Acude pues al santuario de la Virgen de los Ángeles en Hornachuelos, por la oscura sierra norte andaluza. Pietà signor, pietà di me.

La segunda aria de Leonora, lejos de esa cavatina "Me pellegrina ed orfana...dolce mia terra addio..." tan melancólica, comienza con un agitado recitativo (se repite la melodía que Verdi utiliza en la obertura, que es el tema del destino) hasta que inicia la plegaria algo más calmada, pues va recuperando el aliento perdido tras la búsqueda del santuario. Pide piedad al Señor


Tebaldi, mano de hierro con guante de seda.

De 45.00 a 51.45. Leontyne Price, con unos agudos poderosísimos, un centro de terciopelo y una nostalgia y debilidad interpretativas que son las que Leonora pide.

Montse, que vive el personaje con gravedad contando por ese año 78 con unos medios que cualquier otra soprano quisiera. Nos deja sin aliento.


Callas, que no podía faltar.

domingo, 29 de septiembre de 2013

La Forza del Destino (V). Procesión y Aria de Carlo. Preziosilla no se lo cree.

El sonido de tambores de Preziosilla se interrumpe por la procesión de los peregrinos que van al jubileo y como católicos que son, los clientes de la posada se unen a los rezos de manera íntima contrastándose con la fiesta precedente. Leonora sigue algo oculta pero no deja de rezar y cantar (tú sigue así que te van a pillar).

A continuación, Don Carlo aprovecha el Pisuerga y decide interrogar brevemente a los que rondaban por allí para que le informen sobre quién es el viajero desconocido que acompañaba a Trabuco (papel breve para tenor, arriero, que trata de ayudar a Leonora en la taberna, y algo socarrón aportando un toque cómico a Forza, como lo hará también Fra Melitone) y que no ha bajado a cenar sospechosamente. Trabuco lo esquiva sin soltar prenda. Ante las demandas de los huéspedes, Carlo cuenta su historia haciéndose pasar por un amigo suyo que la cuenta en 3ª persona.

Nadie se sabe de la pareja, pero la gente a la que ha preguntado le comenta que la mujer ha muerto y que el seductor indigno ha huido a América (qué concreto). Preziosilla no se cree un pelo de lo que dice. El Alcalde, para rebajar tensión, los manda a dormir, que ya está bien por hoy. 

Carlo es un barítono poderoso, vengativo, orgulloso, con malos sentimientos, monocorde y que no evoluciona. Quiere vengarse a toda costa de la muerte de su padre, sea en la Costa del Sol o la Costa Blanca. A diferencia de otros barítonos verdianos como Rigoletto, Foscari o Nabucco, en Carlo no hay conflicto interno, tiene todo muy clarito, lo que le resta interés como personaje aunque musicalmente se considera un barítono verdiano de primera, un miura bien bravo.



De 33.00 a 37.00. Price, Verrett, Merrill con ese coro y esa gran orquesta dirigida por Thomas Schippers en grabación de estudio aquí completa, año 1965.



De 33.00 a 44.00. Nucci es lo mejor del reparto y merece la pena escucharlo, así como la procesión que le antecede (salvo Price).

Como la cavatina es cortita vamos a escuchar unas cuantas versiones:

Bastianini, en escena.


Zancanaro, con Muti dirigiendo.


Milnes, con un apuntador muy preciso y un buen La natural como broche.